martes, 16 de abril de 2013

El asombroso mundo de las células madre


El doctor Álvaro Skupin, una de las personas más versadas sobre células madre en el mundo, llegó al pequeño país de El Salvador (Centroamérica) a hablar sobre las terapias con células madre y sus grandes beneficios para la salud.

El médico explicó que la célula madre “tiene la capacidad de transformarse en otras células de cualquier tejido, no sólo en cuanto a sus formas sino también en cuanto a su función”.

Sin embargo, el Dr. Skupin no realizó el viaje al país centroamericano a explicar qué son las células madre sino a anunciar una novedad: “Las células madre pueden obtenerse de la grasa del cuerpo humano”. 



El descubrimiento anunciado por el profesional de la Medicina es de gran importancia porque, precisamente, la cuestión que más polémica suscita es: ¿cómo se obtienen las células madre?



La Iglesia católica rechaza que se destruyan embriones humanos para obtener células madre. La Doctrina de la Iglesia no da lugar a dudas: la vida empieza desde el momento de la concepción, es decir, desde la unión del ovulo con el espermatozoide.



La Iglesia no duda de que los tratamientos con células madre sean un gran avance médico, sería ilógico. Sin embargo, es lógico que se oponga a que se extraigan células madre de embriones. La Iglesia defiende la vida desde la concepción hasta la muerte porque, tal como afirma el expapa Benedicto XVI, “el amor de Dios no hace diferencia entre el recién concebido, aún en el seno de su madre, y el niño o el joven o el hombre maduro o el anciano”.


Don Francisco Varo, capellán Mayor de la Universidad de Navarra, explica que la Iglesia no se opone, ni se opondrá, a los avances médicos destinados a mejorar la salud de las personas. Sin embargo, la Iglesia siempre se opondrá a “avances” que atenten contra la dignidad de la persona. Debe haber un límite… no todo vale.

“No hay duda que los tratamientos con células madre contribuyen a la salud de las personas, sin embargo, es inaceptable que se destruyan embriones (los cuales son ya un ser humano) para obtener las células madre”, afirma Varo.

María Iraburu, bióloga y vicerrectora de profesorado de la Universidad de Navarra, habla sobre la posibilidad de conseguir células madre de origen no embrionario. Explica que en el cuerpo humano “existen células madre de adulto que son precursoras de otros tipos celulares: células menos especializadas que podrían dar lugar a varios tipos de células”. Asimismo, “pueden obtenerse células madre del cordón umbilical y de la placenta del recién nacido”.

Las propuestas de Iraburu y Skupin están libres de controversias éticas porque ni se destruyen embriones ni se atenta contra la salud de las personas en el proceso de obtención de las células madre.

El doctor Felipe Prósper, director del Área de Terapia Celular de la Clínica Universidad de Navarra, explica en este video la diferencia entre las células madre embrionarias y las adultas:


CatherineM. Verfaillie, directora del Instituto de Células Madre de la Universidad de Minnesota, afirma: "Las células madre adultas obtenidas de médula ósea tienen la ventaja de que no desarrollan tumores". 

Verfaillie, al igual que muchos otros investigadores, defiende la obtención de células madre adultas, en lugar de embrionarias, porque, además de presentar menos riesgos para la salud del paciente, elimina cualquier dilema ético.

Ahora que la polémica está zanjada, hablemos sobre los beneficios de los tratamientos con células madre y qué tipo de enfermedades podrían curar. Por ejemplo, una investigación realizada en la Clínica Universidad de Navarra, el CIMA de la Universidad de Navarra y la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) ha comprobado que un tipo de células madre adultas (procedentes de la medula ósea) son efectivas para combatir la enfermedad vascular periférica.

Asimismo, la Clínica Universidad de Navarra le está dando a los tratamientos con células madre adultas las siguientes aplicaciones:
  1. Utilización de células madre del limbo corneal para combatir la insuficiencia límbica
  2. Utilización para tratar graves quemaduras de piel.
  3. Obtención de células madre adultas de la médula ósea para generar nuevas células sanguíneas.
  4. Utilización de células madre mesenquimales (.pdf) para reparar lesiones de cartílago. 
  5. Utilización de células madre mesenquimales para tratar enfermedades genéticas y defectos en la formación de los huesos.

Por último, es preciso hablar sobre la pluripotencialidad: la característica que hace que las células madre sean únicas. Se dice que las células madre tienen esta cualidad porque “potencialmente” se pueden transformar en cualquier células del organismo.

Llegados a este punto, es valido hacerse la siguiente pregunta: ¿es posible que una célula especializada (digamos una célula sanguínea) vuelva a ser una célula madre? No, o por lo menos eso se pensó en una época. Según la creencia,  una vez te conviertes en una célula sanguínea siempre serás una célula sanguínea.


Ahora bien, siguiendo esta lógica, no existirían células madre adultas, solo embrionarias. Habría que matar embriones jóvenes para obtener células pluripotenciales. Esto, además de ser un asesinato, es muy complicado porque es una auténtica pesadilla para los investigadores conseguir que las células madre embrionarias se mantengan en un cultivo sin que se transformen en tejidos variados.



El doctor John Gurdon fue el hombre que derribó el mito, sobre la irreversibilidad de las células especializadas, con su famoso experimento de la rana. Gurdon inserto en el óvulo de una rana el núcleo de una célula intestinal de una rana adulta. Luego, fecundó el ovulo con un espermatozoide y se sentó a esperar resultados.




Si la creencia, de que a partir de células especializadas no se pueden obtener células pluripotenciales, hubiera sido cierta, entonces,  la unión del ovulo modificado con un espermatozoide tuvo que haber dado lugar a un intestino. Pero, no fue así: nació un renacuajo. El núcleo de una célula especializada dio lugar a células pluripotenciales.

¿Qué implica este experimento? Pues, nada más y nada menos que, la posibilidad de obtener células pluripotenciales a partir de células adultas. Esto elimina toda controversia ética porque no hay que matar un embrión para obtener células madre adultas.

A pesar de todo, el proceso para conseguir que una célula especializada se vuelva pluripotencial es complejo, pero posible. El Dr. Shinya Yamanaka ha sido uno de los que más ha investigado en este tema. En sus experimentos ha inyectado diversos genes en las células tratadas, con resultados muy positivos. Es así como han nacido las iPSC (iniciales de induced Pluripotent Stem Cells: células madre pluripotenciales inducidas).

En fin, en el campo de las células madre aún hay todo un mundo por descubrir...



miércoles, 27 de febrero de 2013

Eres lo que consumes...

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Vivimos en un mundo donde eres lo que tienes, por tanto, mientras más tengas, más eres. Nuestra sociedad te obliga cada día a cambiar, no tienes una identidad propia, tu identidad la define la moda.

La moda ha dictaminado que los que piensan son raros y los que consumen normales. En conclusión: no hay que pensar, hay que consumir. El consumo nos hará libres, porque al final la libertad es entrar al Corte Inglés y tener la posibilidad de elegir un MacBook Pro o un iPad.

El documental “Comprar, tirar, comprar” habla sobre la obsolescencia programada, que en palabras sencillas se define como la fecha de caducidad que tienen la mayor parte de productos. 



Esta fecha es muy corta, es inferior a la vida real de un producto. La estrategia es que la vida útil de los productos se acorta para que sigamos comprando. Lo duradero no es bueno para las crueles leyes del mercado. 

La estrategia de acortar la vida útil de los productos no es nueva, se le ocurrió a una persona llama Bernard London como la solución a la crisis del 29. En papel esta solución es brillante, si los productos duran poco siempre estaremos comprando. Lo triste es que London no consideró que los recursos del mundo son limitados y el consumo pretende ser ilimitado. Los recursos que malgastemos en el presente serán las carencias del futuro.

La lógica de que es bueno todo crecimiento económico causado por un consumo desmedido nos traerá consecuencias serias. Si seguimos comprando lo que no necesitamos lo pagaremos caro, muy caro.

En el documental diversos ingenieros, académicos, científicos y consumidores nos hablan sobre la obsolescencia programada. Nos explican que el impacto sobre el medio ambiente es catastrófico, los residuos de productos electrónicos se arrojan en países en vías de desarrollo. 

Es insostenible este nivel de consumo. Uno de los académicos menciona  que es ilógico que el fin de este mundo sea pedir un préstamo para comprar cosas que no necesitamos. Endeudarse para consumir es visto como algo positivo, se intenta que las sociedades crezcan por crecer, no para satisfacer las necesidades elementales.

A través de instrumentos como la publicidad se fomenta que la felicidad proviene de tener el último modelo de coche o el último electrodoméstico, se banaliza la libertad reduciéndola a mera libertad de elección.

El primer producto víctima de la obsolescencia programada fue la bombilla, los productores de las bombillas acordaron que la vida útil del objeto no debía superar las 1,000 horas, cuando hay patentes de bombillas que duran 100,000 horas pero no se comercializan. Es más, en California hay una bombilla que lleva más de 100 años funcionando.

Hay muchos casos como el de la bombilla, pero esto no es lo importante. Lo fundamental es darte cuenta que el consumo desmedido nos acabará destruyendo porque nuestro medioambiente no lo soportará. Debemos tener claro que no todo crecimiento económico es bueno.

La visión antropológica que tiene la sociedad de consumo es terrorífica, somos vistos como seres que solo sirven para saciar las necesidades del mercado. El consumo ha sustituido a una vida lograda como la fuente de la felicidad. Se ha establecido una tiranía del hombre sobre el hombre.

Los productores nos dominan a sus antojo, nos han hecho creer que adquirir el último producto es una necesidad vital. Nos han convencido de que nuestra vida no tiene sentido si no tenemos el último coche. Está lógica egoísta es lo que debemos cambiar.

lunes, 25 de febrero de 2013

Lecciones de Flipy

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Lo positivo de la figura de Flipy es que despierta la curiosidad del público por la ciencia. Además, derriba el mito de que la ciencia solo es accesible para unos pocos privilegiados. Lo negativo es que la información que ofrece es poco rigurosa y proyecta la imagen del científico loco, lo cual es problemático porque hará que la profesión no se perciba como atractiva.


Pero bueno, peor es nada. Es positivo que programas de entretenimiento y con audiencias masivas, como El hormiguero, tengan una sección de ciencia porque una sociedad que no esté al día con los avances científico se vuelve manipulable. La ciencia es un tema que en la actualidad no se puede ignorar.
Lo conveniente sería que programas como El hormiguero incentiven a sus audiencias para profundizar más en temas científicos. Se debe advertir a las audiencias que la televisión no es el mejor lugar para tratar los temas científicos porque el medio tiende a ofrecer contenidos ligeros y superficiales. Para aprender ciencia se debe volver a los libros y la televisión debe contribuir a eso.

martes, 19 de febrero de 2013

Los tratamientos psicológicos: una solución al dolor crónico


Algunas técnicas de tratamiento psicológico como la relajación o la hipnosis son remedios muy efectivos al dolor crónico

Un artículo publicado en la revista "Clínica y salud" ha explicado las ventajas del tratamiento psicológico en la cura de los dolores crónicos y detalla las técnicas más comunes que se utilizan en los diversos países.

Según el artículo, el dolor crónico es “aquel que persiste más de 3 meses”. En España afecta a 1 de cada 10 españoles, lo cual tiene un gran coste económico por las bajas laborales que conlleva. Además, en muchos casos el dolor crónico viene acompañado de trastornos psicológicos como depresión, ansiedad, etc.

Las autoras del artículo defienden que los tratamientos psicológicos deben complementar los tratamientos físicos para poder combatir de manera efectiva el dolor crónico. Pero, en España muy pocas clínicas del dolor tienen psicólogos en su plantilla.

Entre las terapias psicológicas más utilizadas para tratar el dolor crónico podemos encontrar: la relajación, el biofeedback, la hipnosis, la escritura emocional, etc. Las cuales, según las autoras del artículo, se han mostrado muy efectivas.

La relajación se basa en la idea de que el dolor provoca tensión y frecuentemente ansiedad, lo cual puede a su vez aumentar el dolor. Por tanto, la idea de las técnicas de relajación es combatir la ansiedad.

La hipnosis, otra de las técnicas que se utiliza, se fundamenta en la idea de que emociones, pensamientos y conductas son algunas de las causas del dolor crónico. Por ende, la hipnosis intenta corregir estos factores para aliviar el dolor.

Tanto la relajación como la hipnosis se pueden aplicar de manera aislada o dentro de un tratamiento multidisciplinar. Ambas han resultado más efectivas cuando se complementan con otros tratamientos que combaten el dolor crónico.

La terapia de aceptación y compromiso también se ha vuelto popular. Consiste en aceptar el dolor y comprometerse con la propia vida, lo sorprendente es que se ha comprobado que los pacientes que aceptan su dolor son los que menos lo sufren.

Sorprendentemente otra técnica que se ha desarrollado desde finales de los 80 es la escritura emocional. Pennebaker, su máximo representante, en 1986 se dio cuenta de que las personas que escribían sobre su trauma debían acudir menos a consultas médicas. Esta idea se ha aplicado al campo del dolor y los resultados han sido positivos.

Dentro de las terapias psicológicas, las más usada para combatir el dolor crónico es la terapia cognitivo-conductual. Se ha comprobado que este tipo  de terapia complementa de manera muy efectiva a los procedimiento médicos.

En este tipo de terapia se les explica a los pacientes que suele ser el dolor el que genera el malestar
anímico y no al revés, como podrían pensar.

Además, se les enseña la teoría de la puerta. La cual consiste en que hay una puerta que puede estar abierta o cerrada, es decir, el paciente debe decidir si dejar pasar el dolor o no.

La terapia intentar reconducir los pensamientos, conductas o emociones que mantienen o incrementan el dolor. Hay diversas técnicas dentro de la terapia para conseguir el objetivo, entre las cuales encontramos: la respiración y relajación, el manejo de la atención, la reestructuración cognoscitiva, etc.


lunes, 20 de febrero de 2012

Conocer para dar

Al terminar El Taller de la filosofía de Jaime Nubiola me quedó una idea muy clara. La cual quisiera poder materializar en mi vida, el filósofo catalán Eugenio d’Ors la expresó así: “Ser a la vez en la propia profesión, filósofo a lo griego y artesano a la moderna, ¡qué difícil idea! ... Difícil, pero insustituible”.

Al fin y al cabo de qué sirve dedicarse a buscar la verdad si no es para compartirla. Muchas veces es el qué dirán lo que nos impide  expresar lo que llevamos dentro. Pero al final el conocimiento es para compartirlo y todos tenemos la necesidad de hacerlo, y en realidad lo hacemos de una manera u otra.

La obra de Nubiola nos invita a intentar cada día saber más, con el fin de comunicarlo mejor a los demás. Nos invita a formar comunidades de investigación, a trabajar en grupo, etc. Todo esto con el fin de cada día ir siendo mejores en lo que hacemos y de esta forma podemos ir compartiendo lo que vamos conociendo, ayudando a los demás al mismo tiempo que nos ayudamos a nosotros mismos. Es trabajando en equipo y siempre teniendo como fin a los demás cuando sacamos lo mejor de nosotros. La filosofía debe ser hecha entre todos y para todos.

Después de leer este libro del profesor Nubiola estoy más convencido de la naturaleza pública del pensamiento y del lenguaje. Más convencido en la necesidad de que todos nos apoyemos en todos para ir descubriendo la verdad y es palpable que tenemos menos probabilidades de equivocarnos cuando trabajamos en equipo que cuando lo hacemos solos.

El filósofo venezolano Rafael Tomás Caldera plasmó esta última idea de forma brillante: “Comunicando en la verdad, cada cual- a la vez- sale de sí mismo, se entrega a los demás y, en ese acto de darse, se encuentra a sí mismo”. Es palpable la naturaleza social de la verdad, su dimensión comunicativa, la verdad  no es nuestra, es de todos. El camino de la verdad nos lleva en cada nuevo descubrimiento, cada nueva conquista, a la necesidad de compartirlo. 

Si la verdad no fuera comunicable el hablar no tendría sentido. Al expresar nuestro punto de vista lo hacemos en términos de verdad y porque sabemos que es verdadero y comunicable. No investigamos por investigar, investigamos porque tenemos la certeza que estamos buscando la verdad. Buscar conocer sin buscar la verdad y buscar la verdad sin buscar comunicarla es un absurdo. Todos llevamos  de cierta manera dentro la verdad y queda reflejado en esa búsqueda incesante por esta, a la cual llamamos vida.

Debemos seguir promulgando el diálogo racional. El cual nos demuestra que existe una verdad objetiva y dialogamos con la esperanza de poder alcanzarla. Pero debe ser un diálogo, tal como dice Jaime Nubiola, dedicado a intentar convencer no a vencer. Un dialogo que entienda que no todas las opiniones valen lo mismo, hay unas mejores que otras, pero si un diálogo que entienda que nadie es dueño de la verdad y que entre todos, expresando opiniones basadas en razones y evidencias, podemos llegar a una captación más completa de la verdad.

Como filósofos que somos debemos gritar a los cuatro vientos que la verdad está viva. Que si no lo estuviera lo que hacemos no tendría sentido. Además de estar viva, la verdad nos espera a todos y a cada uno de nosotros, a cada quién de forma distinta, pero espera que todos la vayamos conociendo y aportando ese conocimiento a los demás y al final del día se hará la luz.

El amor a la verdad, a estar en constante búsqueda, a hacerse siempre preguntas, nos ayudará a poder apreciar la realidad como en realidad es. Veremos que la realidad es variada y polifacética. No nos conformaremos con que otros nos den un esquema de cómo es el mundo. Nos daremos cuenta de que la verdad se ha fragmentado en trozos pero es una,  caeremos en la cuenta de que es inabarcable para un que un solo osado se atreva a poseerla.

Cada quién debe ir conquistando la verdad de su área y poniendo en común ese conocimiento. La existencia de la verdad hace que tengamos un marco común, pone de manifiesto la natural sociabilidad del ser humano. Porque al final del día tal como dijo Terencio: “Todos somos humanos y nada de lo humano nos es ajeno”, por tanto la verdad no nos es ajena y los seres humanos somos seres que comunicamos lo que nos da plenitud.




jueves, 9 de febrero de 2012

Escribir es clarificar

Escribir es pensar, clarificar y plasmar. Pasar a limpio lo que tenemos un poco revuelto en nuestra cabeza. La manera de transparentar nuestro pensamiento y hacerlo accesible a los demás. Pero lo primero es lo primero, para escribir hay que tener algo que decir y para tener algo que decir hay que haber pensado y leído sobre algo.

No es cosa fácil, escribir bien no es algo que nos viene dado de forma innata o un fruto del azar. Es el fruto de muchas horas de trabajo en las que poco a poco vamos construyendo nuestra escritura. 

Esa famosa inspiración del escritor de la que tanto se habla, requiere haberle dado muchas vueltas a una cuestión y el haber leído y escrito mucho sobre esta. El famoso periodista polaco Ryszard  Kapuscinski decía que por cada página escrita se necesitan 100 leídas. El secreto de todo gran escritor es la constancia y el esfuerzo, el trabajo del día a día.



Me he llegado a convencer de que detrás de las grandes obras se encuentran muchas horas de trabajo. Pero esto no significa que la inspiración no exista o que no hay personas con más talento para la escritura que otros. Esos momentos mágicos de inspiración, en los cuales damos con la palabra precisa para expresar lo que estábamos pensando, nos pueden llegar y de hecho le llegan a cada uno de manera distinta. La cuestión es no dejarlos pasar, porque puede que no vuelvan esas palabras exactas, para eso siempre debemos estar con la libreta en mano.


Aristóteles decía que “somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto. Es hábito” . De eso se trata, de ir encontrando cada día nuevas formas de expresar mejor lo que vamos conociendo. No podemos esperar convertirnos de un día para otro en excelentes escritores. Como todo lo bueno en la vida, cuesta.

En el caso de la filosofía debemos centrarnos en un tema o autor específico y sumarnos a la gran conversación que es la historia de filosofía. Debemos leer mucho, para no pensar cada día al escribir  una idea que consideramos original que hemos descubierto el fuego, puede que esa idea que hemos plasmado Platón la haya refutado siglos atrás y nosotros no estemos ni enterados.

La escritura es la forma que tiene el filósofo de plasmar su arte. No somos en realidad filósofos hasta que no escribimos. Como no podemos considerar pintor a alguien que no ha pintado nada. Estoy más que convencido que para ser un buen filósofo hay que ser un buen escritor. No es que necesitamos un talento descomunal y un estilo único, pero si necesitamos poder expresar de forma clara nuestras ideas. 

La escritura llega hasta donde la memoria no puede. Tenemos una capacidad de memoria limitada, la escritura es la manera de ir coleccionando nuestras  grandes ideas. Es la forma en la que el conocimiento se ha ido pasando a lo largo de los siglos. Es nuestra gran herramienta, la que nos posibilita dejar un legado. El modo en que podemos inmortalizar nuestras ideas. ¿Qué sabríamos de Kant, Hegel o Descartes sin sus escritos?

La misión del escritor  es lograr a partir de un vocabulario limitado escribir sobre los temas más variados. No deja de sorprenderme el poder de las palabras, como a partir de tan pocas hemos logrado nombrar un numero inimaginable de cosas. El escritor debe procurar dominar este vocabulario e irlo ampliando para nombrar las cosas de forma precisa, de esa manera no cae en la ambigüedad que se da por no nombrar a las cosas por lo que son.

En filosofía muchas veces se cae en la arrogancia intelectual. En escribir nuestros textos de una manera cas inaccesible para los demás, pensando que este debe ser el estilo propio de la filosofía. Incluso muchos se rebuscan para encontrar la forma más complicada para nombrar una cosa, esto lo que hace es ahuyentar al lector. Pero como filósofos del siglo XXI debemos regresar a la filosofía al lugar que nunca debió haber abandonado, a las personas, a la calle, debemos hacer que trascienda el mundo académico. Usando un lenguaje claro, porque al final de todo la filosofía lo que intenta es dar un respuesta clara a las grandes cuestiones para que los demás puedan guiar su vida de una mejor forma, no complicarlas más. Debemos volver a hacer creer a las personas que los problemas que trata la filosofía son también sus problemas.

Al final es imposible fijar una receta fija para escribir bien. Pero no debemos olvidar que escribimos para nuestro público, para que nos entiendan. Nuestro texto debe ser coherente y cada frase debe estar muy bien pensada. No debemos olvidar que nuestro lector no ha pensado en el tema tanto como nosotros, le debemos simplificar la vida. Eso es lo que nos distinguirá como grandes escritores, el poder lograr expresar cuestiones complicadas de una forma clara, dándole nuestro toque personal. Decir mucho en poco. Eso solo estará al alcance de los amantes de la escritura y de los que creen que con su escritura pueden cambiar el mundo. De unos cuantos locos que día a día se van esforzando por expresar de forma simple cuestiones que otros han oscurecido con palabras grandilocuentes.











martes, 7 de febrero de 2012

El camino de la escritura




Empiezas a escribir por una necesidad. Una necesidad de compartir tus sueños, tus anhelos, tus alegrías y tus tristezas. Es la necesidad de materializar en cierto modo lo que llevas dentro.


El camino empieza siendo muy solitario, pero poco a poco te vas dando cuenta de que no estás solo, que tus alegrías y tus tristezas son compartidas por más personas, te sientes de cierta forma mirado y querido. 

Te vas conociendo a ti mismo de una manera que antes ni te la imaginabas. Y cada vez más vas descubriendo que compartiendo tus experiencias buenas y malas puedes ayudar a otros. Te sientes cada vez más como un miembro de la gran familia humana.

El recorrido continúa, empiezas a darte cuenta de que la escritura ha cambiado tu forma de vivir. Antes pensabas que habían problemas que aparentemente no tenían solución, hoy al poner todos tus problemas por escrito, todos parecen manejables. La autora Isak Dinesen lo expresó de manera clara: “Todas las penas pueden soportarse si se escribe una historia acerca de ellas”.

Después de que la escritura te ha hecho entrar en ti para luego salir al mundo sabiendo quién eres, empiezas a pensar en los demás. Tu vida ha cambiado, miras las cosas de forma distinta. Ante cualquier circunstancia, surge la gran pregunta: ¿cómo comunico esto bien?

El estilo y el tema de los escritores regularmente cambian con el paso del tiempo. La mayoría comienzan con un estilo de apariencia rigurosa y académica, escribiendo frases que ni ellos entienden del todo. Luego vienen los grandes escritores, los que escriben frases simples y profundas, los que ponen a cada palabra en el sitio preciso, los que con poco dicen mucho, los que escriben para ser leídos y no para ser reconocidos, los que ven en sus escritos la forma de cambiarse a ellos mismos cambiando al mundo. Pascal lo dijo: “Te escribo una carta corta porque no tengo tiempo de escribirte una larga”. A ser como este tipo de escritores es a lo que debemos aspirar.

Muchos empiezan escribiendo acerca de los grandes temas discutidos en el mundo intelectual, y piensan que tienen derecho a que su opinión sobre cuestiones ya largamente discutidas sea tomada en cuenta, sin haber hecho ningún tipo de merito para ello. En lugar de escribir sobre su propia vida, con la cual pueden aportar algo único a los demás, experiencias sobre las que los demás desean saber. Solo después de mucho tiempo se podrá escribir sobre los grandes temas y por supuesto no todos podrán hacerlo, se requiere mucho estudio.

Rilke plasmó esta última idea de forma preciosa en una de sus cartas al joven poeta: “Rehuya, al principio, formas y temas demasiado corrientes: son los más difíciles. Pues se necesita una fuerza muy grande y muy madura para poder dar de sí algo propio ahí donde existe ya multitud de buenos y, en parte, brillantes legados. Por esto, líbrese de los motivos de índole general. Recurra a los que cada día le ofrece su propia vida. Describa sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello; y dígalo todo con íntima, callada y humilde sinceridad. Valiéndose, para expresarse, de las cosas que lo rodean. De las imágenes que pueblan sus sueños. Y de todo cuanto vive en el recuerdo”.

El camino de la escritura te dará una vida plena, una vida en la que vas conociéndote mejor a ti mismo para poder dar lo mejor de ti a los demás.

El escribir ha sido la forma en que la humanidad ha ido forjando su historia y poniendo en común sus experiencias para poder ir progresando. Aspiras a que tú puedas aportar algo a la gran historia humana. Así como has encontrado textos de otros autores que has pensado que han sido hechos para ti, tienes la ilusión de que otros encuentren en tus textos eso mismo.

La escritura es una herramienta que bien usada es capaz de lograr grandes cosas. Una herramienta que no podremos dominar del todo, un regalo que nos ha sido dado y el cual debemos usar sabiamente. Ya lo dijo el cantante Carlos Varela: “Una palabra no dice nada y al mismo tiempo lo esconde todo”. Es por eso que vale la pena iniciar este recorrido, no dejará a nadie indiferente y le dará a cada uno distintas respuestas. Será la manera que cada quien tendrá de hacer inteligible un mundo que muchas veces no lo es y ayudar a otros a hacerlo. Por tanto no queda otra cosa que empezar a escribir, este es un regalo que no podemos desaprovechar.