martes, 16 de abril de 2013

El asombroso mundo de las células madre


El doctor Álvaro Skupin, una de las personas más versadas sobre células madre en el mundo, llegó al pequeño país de El Salvador (Centroamérica) a hablar sobre las terapias con células madre y sus grandes beneficios para la salud.

El médico explicó que la célula madre “tiene la capacidad de transformarse en otras células de cualquier tejido, no sólo en cuanto a sus formas sino también en cuanto a su función”.

Sin embargo, el Dr. Skupin no realizó el viaje al país centroamericano a explicar qué son las células madre sino a anunciar una novedad: “Las células madre pueden obtenerse de la grasa del cuerpo humano”. 



El descubrimiento anunciado por el profesional de la Medicina es de gran importancia porque, precisamente, la cuestión que más polémica suscita es: ¿cómo se obtienen las células madre?



La Iglesia católica rechaza que se destruyan embriones humanos para obtener células madre. La Doctrina de la Iglesia no da lugar a dudas: la vida empieza desde el momento de la concepción, es decir, desde la unión del ovulo con el espermatozoide.



La Iglesia no duda de que los tratamientos con células madre sean un gran avance médico, sería ilógico. Sin embargo, es lógico que se oponga a que se extraigan células madre de embriones. La Iglesia defiende la vida desde la concepción hasta la muerte porque, tal como afirma el expapa Benedicto XVI, “el amor de Dios no hace diferencia entre el recién concebido, aún en el seno de su madre, y el niño o el joven o el hombre maduro o el anciano”.


Don Francisco Varo, capellán Mayor de la Universidad de Navarra, explica que la Iglesia no se opone, ni se opondrá, a los avances médicos destinados a mejorar la salud de las personas. Sin embargo, la Iglesia siempre se opondrá a “avances” que atenten contra la dignidad de la persona. Debe haber un límite… no todo vale.

“No hay duda que los tratamientos con células madre contribuyen a la salud de las personas, sin embargo, es inaceptable que se destruyan embriones (los cuales son ya un ser humano) para obtener las células madre”, afirma Varo.

María Iraburu, bióloga y vicerrectora de profesorado de la Universidad de Navarra, habla sobre la posibilidad de conseguir células madre de origen no embrionario. Explica que en el cuerpo humano “existen células madre de adulto que son precursoras de otros tipos celulares: células menos especializadas que podrían dar lugar a varios tipos de células”. Asimismo, “pueden obtenerse células madre del cordón umbilical y de la placenta del recién nacido”.

Las propuestas de Iraburu y Skupin están libres de controversias éticas porque ni se destruyen embriones ni se atenta contra la salud de las personas en el proceso de obtención de las células madre.

El doctor Felipe Prósper, director del Área de Terapia Celular de la Clínica Universidad de Navarra, explica en este video la diferencia entre las células madre embrionarias y las adultas:


CatherineM. Verfaillie, directora del Instituto de Células Madre de la Universidad de Minnesota, afirma: "Las células madre adultas obtenidas de médula ósea tienen la ventaja de que no desarrollan tumores". 

Verfaillie, al igual que muchos otros investigadores, defiende la obtención de células madre adultas, en lugar de embrionarias, porque, además de presentar menos riesgos para la salud del paciente, elimina cualquier dilema ético.

Ahora que la polémica está zanjada, hablemos sobre los beneficios de los tratamientos con células madre y qué tipo de enfermedades podrían curar. Por ejemplo, una investigación realizada en la Clínica Universidad de Navarra, el CIMA de la Universidad de Navarra y la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) ha comprobado que un tipo de células madre adultas (procedentes de la medula ósea) son efectivas para combatir la enfermedad vascular periférica.

Asimismo, la Clínica Universidad de Navarra le está dando a los tratamientos con células madre adultas las siguientes aplicaciones:
  1. Utilización de células madre del limbo corneal para combatir la insuficiencia límbica
  2. Utilización para tratar graves quemaduras de piel.
  3. Obtención de células madre adultas de la médula ósea para generar nuevas células sanguíneas.
  4. Utilización de células madre mesenquimales (.pdf) para reparar lesiones de cartílago. 
  5. Utilización de células madre mesenquimales para tratar enfermedades genéticas y defectos en la formación de los huesos.

Por último, es preciso hablar sobre la pluripotencialidad: la característica que hace que las células madre sean únicas. Se dice que las células madre tienen esta cualidad porque “potencialmente” se pueden transformar en cualquier células del organismo.

Llegados a este punto, es valido hacerse la siguiente pregunta: ¿es posible que una célula especializada (digamos una célula sanguínea) vuelva a ser una célula madre? No, o por lo menos eso se pensó en una época. Según la creencia,  una vez te conviertes en una célula sanguínea siempre serás una célula sanguínea.


Ahora bien, siguiendo esta lógica, no existirían células madre adultas, solo embrionarias. Habría que matar embriones jóvenes para obtener células pluripotenciales. Esto, además de ser un asesinato, es muy complicado porque es una auténtica pesadilla para los investigadores conseguir que las células madre embrionarias se mantengan en un cultivo sin que se transformen en tejidos variados.



El doctor John Gurdon fue el hombre que derribó el mito, sobre la irreversibilidad de las células especializadas, con su famoso experimento de la rana. Gurdon inserto en el óvulo de una rana el núcleo de una célula intestinal de una rana adulta. Luego, fecundó el ovulo con un espermatozoide y se sentó a esperar resultados.




Si la creencia, de que a partir de células especializadas no se pueden obtener células pluripotenciales, hubiera sido cierta, entonces,  la unión del ovulo modificado con un espermatozoide tuvo que haber dado lugar a un intestino. Pero, no fue así: nació un renacuajo. El núcleo de una célula especializada dio lugar a células pluripotenciales.

¿Qué implica este experimento? Pues, nada más y nada menos que, la posibilidad de obtener células pluripotenciales a partir de células adultas. Esto elimina toda controversia ética porque no hay que matar un embrión para obtener células madre adultas.

A pesar de todo, el proceso para conseguir que una célula especializada se vuelva pluripotencial es complejo, pero posible. El Dr. Shinya Yamanaka ha sido uno de los que más ha investigado en este tema. En sus experimentos ha inyectado diversos genes en las células tratadas, con resultados muy positivos. Es así como han nacido las iPSC (iniciales de induced Pluripotent Stem Cells: células madre pluripotenciales inducidas).

En fin, en el campo de las células madre aún hay todo un mundo por descubrir...



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