Empiezas a escribir por una necesidad. Una necesidad de compartir tus sueños, tus anhelos, tus alegrías y tus tristezas. Es la necesidad de materializar en cierto modo lo que llevas dentro.
El camino empieza siendo muy solitario, pero poco a poco te vas dando cuenta de que no estás solo, que tus alegrías y tus tristezas son compartidas por más personas, te sientes de cierta forma mirado y querido.
Te vas conociendo a ti mismo de una manera que antes ni te la imaginabas. Y cada vez más vas descubriendo que compartiendo tus experiencias buenas y malas puedes ayudar a otros. Te sientes cada vez más como un miembro de la gran familia humana.
El recorrido continúa, empiezas a darte cuenta de que la escritura ha cambiado tu forma de vivir. Antes pensabas que habían problemas que aparentemente no tenían solución, hoy al poner todos tus problemas por escrito, todos parecen manejables. La autora Isak Dinesen lo expresó de manera clara: “Todas las penas pueden soportarse si se escribe una historia acerca de ellas”.
Después de que la escritura te ha hecho entrar en ti para luego salir al mundo sabiendo quién eres, empiezas a pensar en los demás. Tu vida ha cambiado, miras las cosas de forma distinta. Ante cualquier circunstancia, surge la gran pregunta: ¿cómo comunico esto bien?
El estilo y el tema de los escritores regularmente cambian con el paso del tiempo. La mayoría comienzan con un estilo de apariencia rigurosa y académica, escribiendo frases que ni ellos entienden del todo. Luego vienen los grandes escritores, los que escriben frases simples y profundas, los que ponen a cada palabra en el sitio preciso, los que con poco dicen mucho, los que escriben para ser leídos y no para ser reconocidos, los que ven en sus escritos la forma de cambiarse a ellos mismos cambiando al mundo. Pascal lo dijo: “Te escribo una carta corta porque no tengo tiempo de escribirte una larga”. A ser como este tipo de escritores es a lo que debemos aspirar.
Muchos empiezan escribiendo acerca de los grandes temas discutidos en el mundo intelectual, y piensan que tienen derecho a que su opinión sobre cuestiones ya largamente discutidas sea tomada en cuenta, sin haber hecho ningún tipo de merito para ello. En lugar de escribir sobre su propia vida, con la cual pueden aportar algo único a los demás, experiencias sobre las que los demás desean saber. Solo después de mucho tiempo se podrá escribir sobre los grandes temas y por supuesto no todos podrán hacerlo, se requiere mucho estudio.
Rilke plasmó esta última idea de forma preciosa en una de sus cartas al joven poeta: “Rehuya, al principio, formas y temas demasiado corrientes: son los más difíciles. Pues se necesita una fuerza muy grande y muy madura para poder dar de sí algo propio ahí donde existe ya multitud de buenos y, en parte, brillantes legados. Por esto, líbrese de los motivos de índole general. Recurra a los que cada día le ofrece su propia vida. Describa sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello; y dígalo todo con íntima, callada y humilde sinceridad. Valiéndose, para expresarse, de las cosas que lo rodean. De las imágenes que pueblan sus sueños. Y de todo cuanto vive en el recuerdo”.
El camino de la escritura te dará una vida plena, una vida en la que vas conociéndote mejor a ti mismo para poder dar lo mejor de ti a los demás.
El escribir ha sido la forma en que la humanidad ha ido forjando su historia y poniendo en común sus experiencias para poder ir progresando. Aspiras a que tú puedas aportar algo a la gran historia humana. Así como has encontrado textos de otros autores que has pensado que han sido hechos para ti, tienes la ilusión de que otros encuentren en tus textos eso mismo.
La escritura es una herramienta que bien usada es capaz de lograr grandes cosas. Una herramienta que no podremos dominar del todo, un regalo que nos ha sido dado y el cual debemos usar sabiamente. Ya lo dijo el cantante Carlos Varela: “Una palabra no dice nada y al mismo tiempo lo esconde todo”. Es por eso que vale la pena iniciar este recorrido, no dejará a nadie indiferente y le dará a cada uno distintas respuestas. Será la manera que cada quien tendrá de hacer inteligible un mundo que muchas veces no lo es y ayudar a otros a hacerlo. Por tanto no queda otra cosa que empezar a escribir, este es un regalo que no podemos desaprovechar.
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