lunes, 20 de febrero de 2012

Conocer para dar

Al terminar El Taller de la filosofía de Jaime Nubiola me quedó una idea muy clara. La cual quisiera poder materializar en mi vida, el filósofo catalán Eugenio d’Ors la expresó así: “Ser a la vez en la propia profesión, filósofo a lo griego y artesano a la moderna, ¡qué difícil idea! ... Difícil, pero insustituible”.

Al fin y al cabo de qué sirve dedicarse a buscar la verdad si no es para compartirla. Muchas veces es el qué dirán lo que nos impide  expresar lo que llevamos dentro. Pero al final el conocimiento es para compartirlo y todos tenemos la necesidad de hacerlo, y en realidad lo hacemos de una manera u otra.

La obra de Nubiola nos invita a intentar cada día saber más, con el fin de comunicarlo mejor a los demás. Nos invita a formar comunidades de investigación, a trabajar en grupo, etc. Todo esto con el fin de cada día ir siendo mejores en lo que hacemos y de esta forma podemos ir compartiendo lo que vamos conociendo, ayudando a los demás al mismo tiempo que nos ayudamos a nosotros mismos. Es trabajando en equipo y siempre teniendo como fin a los demás cuando sacamos lo mejor de nosotros. La filosofía debe ser hecha entre todos y para todos.

Después de leer este libro del profesor Nubiola estoy más convencido de la naturaleza pública del pensamiento y del lenguaje. Más convencido en la necesidad de que todos nos apoyemos en todos para ir descubriendo la verdad y es palpable que tenemos menos probabilidades de equivocarnos cuando trabajamos en equipo que cuando lo hacemos solos.

El filósofo venezolano Rafael Tomás Caldera plasmó esta última idea de forma brillante: “Comunicando en la verdad, cada cual- a la vez- sale de sí mismo, se entrega a los demás y, en ese acto de darse, se encuentra a sí mismo”. Es palpable la naturaleza social de la verdad, su dimensión comunicativa, la verdad  no es nuestra, es de todos. El camino de la verdad nos lleva en cada nuevo descubrimiento, cada nueva conquista, a la necesidad de compartirlo. 

Si la verdad no fuera comunicable el hablar no tendría sentido. Al expresar nuestro punto de vista lo hacemos en términos de verdad y porque sabemos que es verdadero y comunicable. No investigamos por investigar, investigamos porque tenemos la certeza que estamos buscando la verdad. Buscar conocer sin buscar la verdad y buscar la verdad sin buscar comunicarla es un absurdo. Todos llevamos  de cierta manera dentro la verdad y queda reflejado en esa búsqueda incesante por esta, a la cual llamamos vida.

Debemos seguir promulgando el diálogo racional. El cual nos demuestra que existe una verdad objetiva y dialogamos con la esperanza de poder alcanzarla. Pero debe ser un diálogo, tal como dice Jaime Nubiola, dedicado a intentar convencer no a vencer. Un dialogo que entienda que no todas las opiniones valen lo mismo, hay unas mejores que otras, pero si un diálogo que entienda que nadie es dueño de la verdad y que entre todos, expresando opiniones basadas en razones y evidencias, podemos llegar a una captación más completa de la verdad.

Como filósofos que somos debemos gritar a los cuatro vientos que la verdad está viva. Que si no lo estuviera lo que hacemos no tendría sentido. Además de estar viva, la verdad nos espera a todos y a cada uno de nosotros, a cada quién de forma distinta, pero espera que todos la vayamos conociendo y aportando ese conocimiento a los demás y al final del día se hará la luz.

El amor a la verdad, a estar en constante búsqueda, a hacerse siempre preguntas, nos ayudará a poder apreciar la realidad como en realidad es. Veremos que la realidad es variada y polifacética. No nos conformaremos con que otros nos den un esquema de cómo es el mundo. Nos daremos cuenta de que la verdad se ha fragmentado en trozos pero es una,  caeremos en la cuenta de que es inabarcable para un que un solo osado se atreva a poseerla.

Cada quién debe ir conquistando la verdad de su área y poniendo en común ese conocimiento. La existencia de la verdad hace que tengamos un marco común, pone de manifiesto la natural sociabilidad del ser humano. Porque al final del día tal como dijo Terencio: “Todos somos humanos y nada de lo humano nos es ajeno”, por tanto la verdad no nos es ajena y los seres humanos somos seres que comunicamos lo que nos da plenitud.




jueves, 9 de febrero de 2012

Escribir es clarificar

Escribir es pensar, clarificar y plasmar. Pasar a limpio lo que tenemos un poco revuelto en nuestra cabeza. La manera de transparentar nuestro pensamiento y hacerlo accesible a los demás. Pero lo primero es lo primero, para escribir hay que tener algo que decir y para tener algo que decir hay que haber pensado y leído sobre algo.

No es cosa fácil, escribir bien no es algo que nos viene dado de forma innata o un fruto del azar. Es el fruto de muchas horas de trabajo en las que poco a poco vamos construyendo nuestra escritura. 

Esa famosa inspiración del escritor de la que tanto se habla, requiere haberle dado muchas vueltas a una cuestión y el haber leído y escrito mucho sobre esta. El famoso periodista polaco Ryszard  Kapuscinski decía que por cada página escrita se necesitan 100 leídas. El secreto de todo gran escritor es la constancia y el esfuerzo, el trabajo del día a día.



Me he llegado a convencer de que detrás de las grandes obras se encuentran muchas horas de trabajo. Pero esto no significa que la inspiración no exista o que no hay personas con más talento para la escritura que otros. Esos momentos mágicos de inspiración, en los cuales damos con la palabra precisa para expresar lo que estábamos pensando, nos pueden llegar y de hecho le llegan a cada uno de manera distinta. La cuestión es no dejarlos pasar, porque puede que no vuelvan esas palabras exactas, para eso siempre debemos estar con la libreta en mano.


Aristóteles decía que “somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto. Es hábito” . De eso se trata, de ir encontrando cada día nuevas formas de expresar mejor lo que vamos conociendo. No podemos esperar convertirnos de un día para otro en excelentes escritores. Como todo lo bueno en la vida, cuesta.

En el caso de la filosofía debemos centrarnos en un tema o autor específico y sumarnos a la gran conversación que es la historia de filosofía. Debemos leer mucho, para no pensar cada día al escribir  una idea que consideramos original que hemos descubierto el fuego, puede que esa idea que hemos plasmado Platón la haya refutado siglos atrás y nosotros no estemos ni enterados.

La escritura es la forma que tiene el filósofo de plasmar su arte. No somos en realidad filósofos hasta que no escribimos. Como no podemos considerar pintor a alguien que no ha pintado nada. Estoy más que convencido que para ser un buen filósofo hay que ser un buen escritor. No es que necesitamos un talento descomunal y un estilo único, pero si necesitamos poder expresar de forma clara nuestras ideas. 

La escritura llega hasta donde la memoria no puede. Tenemos una capacidad de memoria limitada, la escritura es la manera de ir coleccionando nuestras  grandes ideas. Es la forma en la que el conocimiento se ha ido pasando a lo largo de los siglos. Es nuestra gran herramienta, la que nos posibilita dejar un legado. El modo en que podemos inmortalizar nuestras ideas. ¿Qué sabríamos de Kant, Hegel o Descartes sin sus escritos?

La misión del escritor  es lograr a partir de un vocabulario limitado escribir sobre los temas más variados. No deja de sorprenderme el poder de las palabras, como a partir de tan pocas hemos logrado nombrar un numero inimaginable de cosas. El escritor debe procurar dominar este vocabulario e irlo ampliando para nombrar las cosas de forma precisa, de esa manera no cae en la ambigüedad que se da por no nombrar a las cosas por lo que son.

En filosofía muchas veces se cae en la arrogancia intelectual. En escribir nuestros textos de una manera cas inaccesible para los demás, pensando que este debe ser el estilo propio de la filosofía. Incluso muchos se rebuscan para encontrar la forma más complicada para nombrar una cosa, esto lo que hace es ahuyentar al lector. Pero como filósofos del siglo XXI debemos regresar a la filosofía al lugar que nunca debió haber abandonado, a las personas, a la calle, debemos hacer que trascienda el mundo académico. Usando un lenguaje claro, porque al final de todo la filosofía lo que intenta es dar un respuesta clara a las grandes cuestiones para que los demás puedan guiar su vida de una mejor forma, no complicarlas más. Debemos volver a hacer creer a las personas que los problemas que trata la filosofía son también sus problemas.

Al final es imposible fijar una receta fija para escribir bien. Pero no debemos olvidar que escribimos para nuestro público, para que nos entiendan. Nuestro texto debe ser coherente y cada frase debe estar muy bien pensada. No debemos olvidar que nuestro lector no ha pensado en el tema tanto como nosotros, le debemos simplificar la vida. Eso es lo que nos distinguirá como grandes escritores, el poder lograr expresar cuestiones complicadas de una forma clara, dándole nuestro toque personal. Decir mucho en poco. Eso solo estará al alcance de los amantes de la escritura y de los que creen que con su escritura pueden cambiar el mundo. De unos cuantos locos que día a día se van esforzando por expresar de forma simple cuestiones que otros han oscurecido con palabras grandilocuentes.











martes, 7 de febrero de 2012

El camino de la escritura




Empiezas a escribir por una necesidad. Una necesidad de compartir tus sueños, tus anhelos, tus alegrías y tus tristezas. Es la necesidad de materializar en cierto modo lo que llevas dentro.


El camino empieza siendo muy solitario, pero poco a poco te vas dando cuenta de que no estás solo, que tus alegrías y tus tristezas son compartidas por más personas, te sientes de cierta forma mirado y querido. 

Te vas conociendo a ti mismo de una manera que antes ni te la imaginabas. Y cada vez más vas descubriendo que compartiendo tus experiencias buenas y malas puedes ayudar a otros. Te sientes cada vez más como un miembro de la gran familia humana.

El recorrido continúa, empiezas a darte cuenta de que la escritura ha cambiado tu forma de vivir. Antes pensabas que habían problemas que aparentemente no tenían solución, hoy al poner todos tus problemas por escrito, todos parecen manejables. La autora Isak Dinesen lo expresó de manera clara: “Todas las penas pueden soportarse si se escribe una historia acerca de ellas”.

Después de que la escritura te ha hecho entrar en ti para luego salir al mundo sabiendo quién eres, empiezas a pensar en los demás. Tu vida ha cambiado, miras las cosas de forma distinta. Ante cualquier circunstancia, surge la gran pregunta: ¿cómo comunico esto bien?

El estilo y el tema de los escritores regularmente cambian con el paso del tiempo. La mayoría comienzan con un estilo de apariencia rigurosa y académica, escribiendo frases que ni ellos entienden del todo. Luego vienen los grandes escritores, los que escriben frases simples y profundas, los que ponen a cada palabra en el sitio preciso, los que con poco dicen mucho, los que escriben para ser leídos y no para ser reconocidos, los que ven en sus escritos la forma de cambiarse a ellos mismos cambiando al mundo. Pascal lo dijo: “Te escribo una carta corta porque no tengo tiempo de escribirte una larga”. A ser como este tipo de escritores es a lo que debemos aspirar.

Muchos empiezan escribiendo acerca de los grandes temas discutidos en el mundo intelectual, y piensan que tienen derecho a que su opinión sobre cuestiones ya largamente discutidas sea tomada en cuenta, sin haber hecho ningún tipo de merito para ello. En lugar de escribir sobre su propia vida, con la cual pueden aportar algo único a los demás, experiencias sobre las que los demás desean saber. Solo después de mucho tiempo se podrá escribir sobre los grandes temas y por supuesto no todos podrán hacerlo, se requiere mucho estudio.

Rilke plasmó esta última idea de forma preciosa en una de sus cartas al joven poeta: “Rehuya, al principio, formas y temas demasiado corrientes: son los más difíciles. Pues se necesita una fuerza muy grande y muy madura para poder dar de sí algo propio ahí donde existe ya multitud de buenos y, en parte, brillantes legados. Por esto, líbrese de los motivos de índole general. Recurra a los que cada día le ofrece su propia vida. Describa sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello; y dígalo todo con íntima, callada y humilde sinceridad. Valiéndose, para expresarse, de las cosas que lo rodean. De las imágenes que pueblan sus sueños. Y de todo cuanto vive en el recuerdo”.

El camino de la escritura te dará una vida plena, una vida en la que vas conociéndote mejor a ti mismo para poder dar lo mejor de ti a los demás.

El escribir ha sido la forma en que la humanidad ha ido forjando su historia y poniendo en común sus experiencias para poder ir progresando. Aspiras a que tú puedas aportar algo a la gran historia humana. Así como has encontrado textos de otros autores que has pensado que han sido hechos para ti, tienes la ilusión de que otros encuentren en tus textos eso mismo.

La escritura es una herramienta que bien usada es capaz de lograr grandes cosas. Una herramienta que no podremos dominar del todo, un regalo que nos ha sido dado y el cual debemos usar sabiamente. Ya lo dijo el cantante Carlos Varela: “Una palabra no dice nada y al mismo tiempo lo esconde todo”. Es por eso que vale la pena iniciar este recorrido, no dejará a nadie indiferente y le dará a cada uno distintas respuestas. Será la manera que cada quien tendrá de hacer inteligible un mundo que muchas veces no lo es y ayudar a otros a hacerlo. Por tanto no queda otra cosa que empezar a escribir, este es un regalo que no podemos desaprovechar.

martes, 31 de enero de 2012

El retorno de la derecha

Una marea azul ha arrasado en España, el Partido Popular (PP) ha conseguido mayoría absoluta en el Parlamento y ha conseguido finalmente, después de 3 intentos, que Mariano Rajoy llegue al poder. Otto Pérez ha ganado en Guatemala y Ricardo Martinelli en Panamá, estamos siendo testigos de un resurgir de la derecha.








La realidad ha podido con los socialistas en España, a esos 5 millones de parados no había donde esconderlos, la elección estaba perdida pasara lo que pasara. Zapatero es un cadáver político y arrastró a Rubalcaba hasta la muerte. España se ha vuelto un país muchos menos ideológico, Rubalcaba ya lo comprobó: su última movida fue intentar quitarle votos al PP tocando los temas controvertidos sobre los que Rajoy no quería hablar (aborto, matrimonio homosexual, etc.), y afirmando que éste iba a reformar las leyes al respecto, pero con una crisis como la actual esto es lo último que le importa a un votante, sea liberal o conservador. Fue una campaña de izquierda aguerrida, en la que la batalla estaba perdida desde el principio, la única misión era que el PP no consiguiera mayoría absoluta en el Parlamento y fracasaron.

No hay duda de que a Zapatero le ha tocado una crisis durísima, pero él pasó mucho tiempo negándola y hasta no tener la soga en el cuello no la aceptó, cuando ya era demasiado tarde. Vuelve la derecha a España, esa derecha que ha perdido tantos gobiernos en lo que va del siglo, pero poco a poco vuelve a recuperarlos. Parece que se acabó la fiesta de la izquierda, con esta crisis tan férrea a las personas les ha tocado aprender de la forma más dura que no hay almuerzo gratis, que todo lo que se recibe sin pagarlo, alguien más lo paga y que ese modelo de bienestar en cierto momento se iba a volver inviable.

En El Salvador, deberíamos tomar nota del debate entre los dos candidatos a la presidencia que tuvo lugar en España. Los salvadoreños exigimos un debate real en el que podamos escuchar propuestas sensatas. Lo que no queremos es que los protagonistas lo trivialicen y lo conviertan en espectáculo, como sucedió en algunos momentos del debate entre Rajoy y Rubalcaba. El debate español, más que un debate entre dos aspirantes a la presidencia, fue un interrogatorio de un líder de la oposición al ya presidente. Rubalcaba nunca quiso exponer sus ideas, solo cuestionar las de Rajoy con la esperanza de hacer dudar a la población sobre la sinceridad de éste. Pero con el panorama actual era una misión imposible, las propuestas de Rubalcaba caían en saco roto por haber estado en el gobierno y no haberlas implementado cuando tuvo la oportunidad.

Ojalá a Rajoy no se le olvide el principio que Zapatero si olvidó, “It's the economy, stupid”. Si la economía está bien, todo lo demás está bien. Puedes dedicarte a promover políticas sociales, puedes hablar de temas controvertidos y expresar opiniones para captar a las mayorías, pero cuando las personas ven que peligra su bolsillo, lo demás se vuelve irrelevante.

Si Rajoy llega a tener éxito con sus políticas, los demás partidos de derecha deberán tomar nota e imitar. El partido ARENA debería tomar nota sobre cómo el PP logró que se recuperara la confianza en una derecha que, como la nuestra, se encuentra tan fragmentada y débil a nivel global. También debería tomar en cuenta que el pueblo salvadoreño, al igual que el español, ya no está tan ideologizado cómo lo estaba en el pasado: los ciudadanos queremos propuestas coherentes, ya nuestro voto vale más. Señores de ARENA, ayúdennos a recuperar la confianza en su partido, nuestra situación está complicada pero si su partido no nos da señales claras entonces no tendrán una respuesta clara de parte de sus electores.

La madre patria tiene mucho que enseñarnos a todos, no debemos olvidar que en el siglo pasado eran los españoles los que emigraban a América Latina, esto nos debería hacer entrar en reflexión sobre lo que hemos hecho mal y sobre lo que hemos hecho bien, pero más que todo sobre qué queremos para el futuro.

Artículo hecho para:www.mediolleno.com.sv

viernes, 27 de enero de 2012

La perplejidad ante la vida



La vida misma, cuál será su sentido, tendrá sentido planteársela como una aventura en la que esperamos conquistar algo que nos dé plenitud, un objeto que no entendemos del todo pero sabemos que nos trasciende. La otra opción sería que al final de esta vida solo nos encontremos a nosotros mismos, sería un profundo horror, un sin sentido, sería tal como dijo Nietzsche el eterno retorno de lo mismo, la perdida de toda esperanza. Es al final pensar que la vida misma no es más que el camino hacia la muerte.

El afán de cientificismo nos ha condenado a pensar que la realidad se reduce a lo que la ciencia entendida al estilo moderno puede comprobar (lo contrastable). Somos tal como Gaudí le dijo  a Unamuno, Cíclopes que miramos la realidad con un solo ojo, nos estamos perdiendo la parte de la realidad que más llena a los hombres. Ya lo dijo el principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Las grandes verdades están ahí pero no hemos aprendido a cómo mirarlas.

Esa absolutización de la ciencia es la que nos ha mal acostumbrado a querer una respuesta inmediata para todo, a creer que lo que no se puede comprobar no existe. Nos ha quitado la curiosidad de mirar las cosas de forma distinta a los demás, nos ha llevado a pensar que las preguntas tienen una sola respuesta y un solo método (el científico). Lo que está fuera de ese método es una simple interpretación, la cuál si está envuelta con una cobertura de apariencia rigurosa y científica es tan válida como cualquier otra. La verdad que ha conmovido y ha cambiado la vida de tantos ni siquiera se asoma en este panorama.

Es curioso como muchos tienen a la ciencia por dios, a la razón científica, pero les da miedo que otros piensen. Alardean de su tolerancia pero solo toleran a los que piensan como ellos. Si no piensas y actúas como ellos estás equivocado. Te dicen que no hay verdad sin embargo defienden que su estilo de vida es el verdadero.

De estas contradicciones es de las que debemos huir, no nos podemos creer dueños de la verdad pero si pensar que en nuestra vida poco a poco podemos ir conquistando pequeñas verdades que nos van arrojando luces sobre nuestro destino.

No debemos ser personas que esperan un manual de instrucciones para saber qué pensar y cómo vivir. La vida debe ser tomada con valentía, verla con buena cara, saber que la búsqueda de algo que no trasciende nos hará mejores, aunque no podamos conquistarlo. Más importante nos dará un porqué vivir.

Grandes hombres se han declarado como grandes enamorados de la verdad. Por su afán y por el modo en que hablaron de la verdad, me inclinó a pensar que eran grandes enamorados. Solo el amor hace que no puedas parar de hablar de lo amado. El amor es el único que hace que nuestra vida sea cada día un intento de parecernos más al objeto que amamos. Es el amor a la verdad lo que mueve al mundo. Esto me hace entender el porqué se han cometido los grandes crímenes contra la humanidad y ha sido simplemente por personas que han situado la verdad en el objeto incorrecto y se han enamorado de este.  Al enamorarnos si lo hacemos de un objeto superior a nosotros nos ennoblecemos pero si lo hacemos de un peor nos hacemos mezquinos. Esa ha sido la gran crisis de la humanidad, una crisis de amor, de amar lo que no debemos.

La perdida de la verdad del panorama nos ha hecho conformarnos con pequeños triunfos y experimentos, satisfacciones pasajeras, pero que de ningún modo nos llenan. Vamos pasando por la vida, pero siempre con la inquietud de que podemos llegar a más, sabemos que la respuesta a nuestra duda existencial no es algo empírico pero nos negamos a verlo.

Es por eso que nos emocionamos cuando nos prometen el cielo en la tierra, esas ideologías con pretensiones absolutas que supuestamente nos ofrecen respuestas a nuestras grandes preguntas, las que intentan convencernos de que son los dueños de la verdad. Ese tipo de doctrinas nos ilusionan porque nos hacen pensar que viviendo conforme a ellas nuestra vida tendrá sentido. Lo triste es al final llegar a comprender que son un engaño, pero lo que si queda reflejado es que el hombre es un ser que necesita una verdad para ser feliz, no puede pasar por la vida sin unas convicciones.

La actitud de la vida debe ser de búsqueda, solo de esa manera el hombre actúa de   acuerdo a lo que es. El hombre debe primero reflexionar  sobre quién es y luego buscar lo que le dará sentido a quién es. En ningún caso debe conformarse con conquistar pequeñas verdades en el terreno de lo científico y contrastable. El hombre debe intentar conquistar verdades en el terreno de las cuestiones que lo asustan pero a la vez lo ilusionan, sobre las únicas que le quitan el sueño, es una vida dedicada a la búsqueda de las respuestas a las grandes preguntas una vida que merece la pena ser vivida. Qué orgullo sería poder llegar al final de nuestra vida y poder decir: ¡valió la pena!

Les dejo el corto de Victor Erice que da mucho que pensar sobre la vida. 




martes, 24 de enero de 2012

Soñar para no llorar



Soñar con un 2012 mejor. Eso es lo que nos queda después de un 2011 que ha cerrado de forma desastrosa; un año que nos ha dejado tantos problemas y ninguna solución aparente. El Salvador entra a este nuevo año con la cabeza baja y el corazón herido.



Un 2011 que cerró con la designación de un nuevo Ministro de Seguridad, quien debe hacer que El Salvador recupere la esperanza y pierda el miedo al crimen. No importa el color político, cuando hay vidas humanas en juego todos soñamos con que el General tenga éxito. Si se logra reducir la tasa de homicidios, la solución de los otros problemas se verá como algo real: el problema de seguridad es la primera barrera que se debe superar.


En este 2012, soñamos con que nos podamos sentir orgullosos de nuestros diputados y no que sigan siendo las burlas de las redes sociales por llegar a las plenarias bajo efectos de sustancias “desconocidas” o por cobrar viáticos y no ir a los viajes. El 2012 nos ofrece la oportunidad histórica de elegir por primera vez de forma directa a nuestros representantes, es el momento ideal para hacerles saber que a diferencia de cómo creía Luis XIV, el Estado no son ellos y su partido, el Estado somos nosotros. Es el momento de hacerles saber que no seguiremos tolerando los abusos y el despilfarro de recursos públicos, hoy los diputados ya no responderán al partido, responderán a los salvadoreños.











Soñamos con que lo que haya en la Asamblea sea un verdadero debate, donde se escuchen razones no al hígado o al dinero. No podemos seguir permitiendo que nuestros representantes piensen que apoyar a un rival político es siempre un error. Bajo esa óptica es imposible construir un país. Ya lo decía el filósofo Robert Spaemman: “La democracia vive de la fe en la posibilidad de un entendimiento racional”. Soñemos con que nuestros representantes entiendan que no basta con que el partido contrario diga una cosa para que ellos sostengan la contraria, sin siquiera escuchar razones. Al final de todo somos seres humanos y somos capaces de entendernos entre nosotros, aunque algunos se esfuercen por demostrar lo contrario.


Soñamos con que esta sea una época de campaña electoral civilizada, donde se gaste de acuerdo con la situación que vive el país. Soñamos con que los nuevos alcaldes y diputados rompan con el esquema de proponer soluciones populistas y hacer alarde de ellas, en lugar de actuar con visión de futuro y proponer soluciones reales. Soñamos con que la izquierda y la derecha se puedan poner de acuerdo en algo más que en condenar a la Iglesia Católica por derribar un mural, como bien dijo Paolo Lüers.


Soñamos con que el presidente Funes nos dé el ejemplo sobre cómo ser austeros en tiempos de crisis, ya que este año fuimos testigos de un gasto desmedido por parte de Casa Presidencial. Para esto, nuestro mandatario debería por lo menos creerse sus propias campañas, en las que hace alarde sobre como él piensa y siente como la gente…


Soñamos con que finalmente este sea el año en que los corruptos entiendan que el robar más no los hará más y que si supieran las ventajas de ser justos, por simple picardía se harían justos. Soñamos con que este sea el año que nos haga recuperar la fé en los políticos y en las personas, el año que nos muestre que todavía hay ideales y personas por las que vale la pena luchar. El año en que volvamos a creer que no solo el interés económico mueve al mundo, sino que hay algo más. No queda otra que soñar con un El Salvador mejor para creernos que las cosas pueden cambiar, por algo hay que empezar…












Artículo elaborado para www.mediolleno.com.sv
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