domingo, 12 de junio de 2011

Aborto:¿avance del desarrollo?


Muchos de los países desarrollados consideran lícito interrumpir el embarazo en alguna de sus etapas. ¿Será una señal de subdesarrollo el no permitir el aborto?
No lo creo. A menos que pensemos que en estos países el aborto ha sido la causa de su desarrollo. En todo caso, si es causa de algo sería de un puro crecimiento económico si se consideran los miles de millones de dólares que la industria del aborto mueve en esos países (el documental Blood money nos muestra la cantidad de dinero que mueve este negocio). Claro, si consideramos esto desarrollo,  deberíamos incluir también el narcotráfico que indudablemente mueve más dinero que la industria del aborto.
Estos países, aunque sean ejemplares en muchos ámbitos (tecnológico, ambiental, etc.), no lo son en todos y en estos temas sin lugar a dudas tienen muchos problemas. Si no, que le pregunten a España donde el índice de repoblación le va a empezar a causar serios problemas económicos.
Algunos defensores del aborto y de la eutanasia justifican estás prácticas afirmando que alguien solamente es humano cuando hace uso de su razón. Pero es absurdo pensar que alguien es humano sólo cuando muestra los primeros síntomas de racionalidad. Si este fuera el caso, los bebes recién nacidos no fueran todavía humanos hasta pasado mucho tiempo después. Sin embargo, a ellos no es lícito matarlos. Tampoco a las personas mientras duermen (no utilizan su razón) ¿no es tampoco humano alguien mientras duerme?
Incluso en una edad avanzada de los bebes sería criterio de los expertos el decidir si cumplen los criterios de racionalidad o no. Dejaríamos en  manos de unos pocos científicos el decidir quién es humano y quién no, la definición de persona quedaría a disposición de unos pocos, se establecería una tiranía del hombre sobre el hombre. Hasta esta situación tan drástica nos lleva el equiparar el ser humano con el ser racional.
El respeto no se dirige sólo a la razón, sino, al hombre entero, incluso cuando no utiliza la razón. Es distinto el descubrir que la dignidad humana se refleja de manera especial en la razón y otra pensar que ésta es el objeto de esa dignidad, abstraída del ser humano. El hombre vale por sí y no por sus cualidades.
A menos que pensemos que con el hombre estamos ante un producto del libre mercado. Aplicar la misma lógica que valora la producción al hombre, es confundir el tocino, con la velocidad. El hombre no es un producto que se valora por sus cualidades para el consumidor. Tampoco es una posesión susceptible de ser valorada por supuestos derechos individuales. Si se lleva el argumento a la contraposición de derechos hijo-madre, también terminamos en un callejón sin salida.
Esta concepción del derecho no es justa en ningún sentido. Tiene como trasfondo el equiparar la justicia con la ley del más fuerte: quien puede convencer, o lo que las mayorías o quien tenga los recursos pueda hacer prevalecer. Es un cierto regreso a la ley de la jungla. A estos, se les olvida lo obvio. El respeto por la vida humana debe comenzar con una certeza: los seres humanos engendran seres humanos, aunque en algún momento físicamente no lo parezcan.
Con esto se puede reflejar que el defender la vida no es señal de subdesarrollo, sino, todo lo contrario. Los problemas de El Salvador no derivan de que no permitimos el aborto. El ser uno de los pocos países que defiende la vida en todas sus etapas es algo de los que deberíamos de sentirnos orgullosos, ya que podemos servir de ejemplo. En el futuro estoy seguro de que estaremos orgullosos de no haber cedido a la presión, ya que me parece que poco a poco el mundo se ha empezado a dar cuenta de lo que el aborto en realidad es un asesinato disfrazado de libertad, en el que la victima es el más inocente.


Artículo elaborado para www.mediolleno.com.sv
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