viernes, 25 de marzo de 2011

Una visita que llena de ilusión

La visita del presidente Obama nos debe llenar de ilusión. Estamos pasando por momentos difíciles y esta es un buena señal. Debemos preguntarnos sobre el futuro de nuestro país y sobre cual sería un ejemplo de nación que debemos seguir. El Salvador nos pide que nos planteemos en qué tipo de país queremos vivir y el futuro que le depara a las siguientes generaciones.


Chile podría ser un ejemplo a seguir. Se encuentra caminando con paso firme para convertirse en una nación desarrollada. Es admirable el nivel de madurez que ha alcanzado su democracia, a tal punto que los respectivos partidos políticos han acordado que el sistema en el que viven es el correcto. En El Salvador, este consenso es todavía un sueño.


Chile ha logrado que su población pierda el miedo a un cambio de gobierno. Los chilenos saben que un cambio de gobierno no implica un cambio de sistema. Lo único que implica son políticas distintas, como por ejemplo más o menos impuestos, mayor interés ecológico, mayor interés en temas sociales, etc. Han logrado convertir sus diferencias en matices y han sido capaces de superar la prueba de fuego de la democracia: la alternancia. Chile comparte con la mayoría de los países del continente, un pasado marcado por dictaduras militares. Después del mandato de Pinochet, se ha consolidado progresivamente la democracia en la nación a través de la alternancia. Pero cuenta con una peculiaridad: los nuevos gobernantes se han encargado de mantener lo bueno que hizo el gobierno que le precedió, el cambio no ha significado la disolución de las políticas exitosas. Recientemente, esto lo ha demostrado el actual mandatario de Chile, Sebastián Piñera, quien ha sucedido a la socialista Michelle Bachelet pero no ha deshecho las políticas que han dado buenos resultados. Prima el bien de la nación por encima de la ideología.


En El Salvador nos debemos plantear este ejemplo. Es obvio que vamos a tener diferencias, pero debe primar una visión de unidad hacia un mejor porvenir. Debemos ponernos de acuerdo en lo fundamental, como el tipo de sistema en el que queremos vivir y una vez éste sea adoptado, respetar la Constitución. Sólo de esta forma podremos establecer un marco jurídico estable, sin el cual no podremos encaminarnos en la senda del progreso.


A ningún inversionista sensato se le ocurriría invertir en un país con inseguridad jurídica. Encima de esto, si ni siquiera nos podemos poner de acuerdo en lo más básico, nos vamos a convertir en un paraíso para el crimen. El colmo ha sido lo mucho que se tardaron en aprobar la ley que permite las escuchas telefónicas, una herramienta indispensable para el combate del crimen organizado cuya aprobación se demoró por motivos políticos.


La visita del presidente Obama debe llenarnos de esperanza, ya que solo ha visitado a los dos gigantes de Latinoamérica y a nosotros. Estados Unidos debe tener la convicción de que con este cambio de gobierno lograremos consolidar nuestra democracia y nos convertiremos en un ejemplo para la región.


Somos un país que ha sufrido, pero no perdemos el buen espíritu; si damos las señales adecuadas, nuestra gente responderá y se propondrá la misión de sacar al país adelante, porque por naturaleza, los salvadoreños amamos y estamos comprometidos con nuestro “Pulgarcito de América”. Unámonos por un mejor país y dejemos de estar culpándonos los unos a los otros, pues eso es lo que nos impide progresar, y pongamos por delante el interés colectivo sobre el particular.


Demostrémosle a Obama que juntos podemos y que si ni terremotos, ni huracanes nos han detenido, mucho menos lo hará el crimen. El Salvador no se rendirá y jamás se convertirá en un paraíso para la delincuencia, no mientras existan salvadoreños que amen a su país.


Elaborado para www.mediolleno.com.sv

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