jueves, 31 de marzo de 2011

En defensa de una causa perdida


El filósofo del lenguaje británico, John Austin, intenta mostrar por medio de la dilucidación del lenguaje, que la verdad se encuentra en su núcleo.  Nos plantea que las palabras se relacionan con el mundo y que por tanto hablamos en términos de verdad.


Para este filósofo la verdad es un punto de relación entre las palabras y el mundo. La expresión es verdadero se utiliza para describir la peculiar relación entre nuestras palabras y el mundo. Pero somos libres de elegir cualquier símbolo para describir cualquier situación, no es que las palabras remiten directamente a las cosas. Se debe percibir la correspondencia entre un lenguaje en situación y hechos conformados lingüísticamente. Por tanto en este ámbito la verdad es un mero término de evaluación lingüística. Pero es vital tener claro que no todas las palabras son enunciados, podemos hacer cosas con las palabras, como casarnos o una promesa y en este caso no aplican los criterio de verdad o falsedad.

Es preciso entender nuestro lenguaje para entender que no tendría ningún sentido si este no remitiera a la verdad. Además no sólo tiene una función enunciativa, también una performativa(hacemos cosas con él). Al final esto nos puede dar pie para reflexionar acerca de todas las actividades humanas y considerar si tendría algún sentido realizarlas si no creyéramos que la verdad existe.


Cuentan que la filosofía comenzó por una profunda admiración hacia la verdad. Los filósofos trataron de dar explicaciones racionales sobre lo que los llenaba de admiración, fue el paso del mito hacia la ciencia. Es famosa la historia de, Tales de Mileto, quien por ir contemplando el cielo estrellado, cayó en un pozo. La verdad siempre nos asombra y nos intriga a buscarla, no buscaríamos algo que poseemos. Esta es la misión de todos los hombres y mujeres, buscar la verdad ya que esta nos hará libres.

La verdad se ha convertido en  el enemigo publico, vemos constantemente como es despreciada sin justificación alguna. Lo risible de esta situación es el hecho de que se habla en términos de verdad para negarla, sino fuera este el caso no se hablaría,  hablar sería un sinsentido.

El hecho de haber sustituido a Dios por la ciencia, ha causado que de lo único que tenemos certeza es del conocimiento científico. La ciencia se ha convertido en nuestra religión, seguimos el ideal ilustrado de negar que la existencia de Dios, por ende queremos convertir el mundo de Dios en nuestro mundo y la ciencia es el único camino. Por tanto, sí vivimos de acuerdo a algunas verdades, las científicas, aunque lo neguemos. Como bien dice, Jaime Nubiola,  somos fundamentalistas en el campo científico, pero relativistas en el campo ético.

La verdad se ha convertido en algo incomodo en el campo ético, por el hecho de que en muchos casos es incomoda o va en contra de nuestros intereses personales. Pero estos no son motivos suficientes para negarla o para decir que todo es relativo, que todas las opiniones valen lo mismo. Aunque en muchas ocasiones expresamos esto, no nos lo creemos, tenemos muy claro que vale más la opinión de un meteorólogo acerca del clima, que  la de un político.  Negar la verdad en muchos casos responde a no querer reconocer nuestros errores o en justificar nuestro egoísmo.

Ortega en su célebre libro, La rebelión de las masas, se encargaba de advertirnos que era característico de los hombres masa el querer opinar sobre temas para los que no estaba cualificados e imponían que su opinión valía lo mismo que la de alguien cualificado. Este filósofo también nos advertía que los hombres masa son el mayor peligro para occidente.

Pero aunque se niega la verdad, es evidente que la gente vive según una verdad, en caso contrario no tendría motivación para vivir, lo que varía es donde cada quien sitúa su verdad.  Lo que le da un sentido a la vida para algunos puede ser la fe, para otros la juerga, para otros el placer, etc. En lo que todos coincidimos es en el buscar algo que le de plenitud a nuestra vida, un porqué vivir. Esa es nuestra verdad, ojalá que donde la situemos se corresponda con nuestra dignidad. A alguien que sitúe su verdad en el placer, le espera una existencia desgraciada, ya que tenemos más deseo de placer que capacidad de recibir placer, por lo que siempre estará queriendo más placer y jamás lo podrá saciar.

Debemos considerar que nuestra capacidad de querer es ilimitada, por lo que solo la puede satisfacer un objeto ilimitado. Pero en esta vida no hay ningún objeto ilimitado, conocemos  sólo objetos determinados. Por tanto es posible que en esta vida no podamos alcanzar la felicidad plena, sólo una felicidad parcial. El hecho de tener una capacidad ilimitada que no podremos satisfacer en esta vida, abre la posibilidad a otra vida donde sí podremos satisfacer a nuestra voluntad.  Me parece que esa es la verdad que en el fondo todos perseguimos y sin ella nuestra vida no tendría ningún sentido.


viernes, 25 de marzo de 2011

Una visita que llena de ilusión

La visita del presidente Obama nos debe llenar de ilusión. Estamos pasando por momentos difíciles y esta es un buena señal. Debemos preguntarnos sobre el futuro de nuestro país y sobre cual sería un ejemplo de nación que debemos seguir. El Salvador nos pide que nos planteemos en qué tipo de país queremos vivir y el futuro que le depara a las siguientes generaciones.


Chile podría ser un ejemplo a seguir. Se encuentra caminando con paso firme para convertirse en una nación desarrollada. Es admirable el nivel de madurez que ha alcanzado su democracia, a tal punto que los respectivos partidos políticos han acordado que el sistema en el que viven es el correcto. En El Salvador, este consenso es todavía un sueño.


Chile ha logrado que su población pierda el miedo a un cambio de gobierno. Los chilenos saben que un cambio de gobierno no implica un cambio de sistema. Lo único que implica son políticas distintas, como por ejemplo más o menos impuestos, mayor interés ecológico, mayor interés en temas sociales, etc. Han logrado convertir sus diferencias en matices y han sido capaces de superar la prueba de fuego de la democracia: la alternancia. Chile comparte con la mayoría de los países del continente, un pasado marcado por dictaduras militares. Después del mandato de Pinochet, se ha consolidado progresivamente la democracia en la nación a través de la alternancia. Pero cuenta con una peculiaridad: los nuevos gobernantes se han encargado de mantener lo bueno que hizo el gobierno que le precedió, el cambio no ha significado la disolución de las políticas exitosas. Recientemente, esto lo ha demostrado el actual mandatario de Chile, Sebastián Piñera, quien ha sucedido a la socialista Michelle Bachelet pero no ha deshecho las políticas que han dado buenos resultados. Prima el bien de la nación por encima de la ideología.


En El Salvador nos debemos plantear este ejemplo. Es obvio que vamos a tener diferencias, pero debe primar una visión de unidad hacia un mejor porvenir. Debemos ponernos de acuerdo en lo fundamental, como el tipo de sistema en el que queremos vivir y una vez éste sea adoptado, respetar la Constitución. Sólo de esta forma podremos establecer un marco jurídico estable, sin el cual no podremos encaminarnos en la senda del progreso.


A ningún inversionista sensato se le ocurriría invertir en un país con inseguridad jurídica. Encima de esto, si ni siquiera nos podemos poner de acuerdo en lo más básico, nos vamos a convertir en un paraíso para el crimen. El colmo ha sido lo mucho que se tardaron en aprobar la ley que permite las escuchas telefónicas, una herramienta indispensable para el combate del crimen organizado cuya aprobación se demoró por motivos políticos.


La visita del presidente Obama debe llenarnos de esperanza, ya que solo ha visitado a los dos gigantes de Latinoamérica y a nosotros. Estados Unidos debe tener la convicción de que con este cambio de gobierno lograremos consolidar nuestra democracia y nos convertiremos en un ejemplo para la región.


Somos un país que ha sufrido, pero no perdemos el buen espíritu; si damos las señales adecuadas, nuestra gente responderá y se propondrá la misión de sacar al país adelante, porque por naturaleza, los salvadoreños amamos y estamos comprometidos con nuestro “Pulgarcito de América”. Unámonos por un mejor país y dejemos de estar culpándonos los unos a los otros, pues eso es lo que nos impide progresar, y pongamos por delante el interés colectivo sobre el particular.


Demostrémosle a Obama que juntos podemos y que si ni terremotos, ni huracanes nos han detenido, mucho menos lo hará el crimen. El Salvador no se rendirá y jamás se convertirá en un paraíso para la delincuencia, no mientras existan salvadoreños que amen a su país.


Elaborado para www.mediolleno.com.sv

miércoles, 23 de marzo de 2011

Incoherencias evidentes


La postura más cómoda en la actualidad es el denominado escepticismo relativista. Es lo más fácil porque solo tenemos que seguir lo que siguen los demás, es no tener pensamiento propio y ser uno más de la masa.

En la actualidad muchas personas confunden el pragmatismo con el escepticismo relativista y el pragmatismo vulgar. Pero en realidad el pragmatismo pluralista sostiene que: “No hay algo así como una versión privilegiada del hombre y del mundo que es la que la ciencia nos ofrece, sino que las ciencias son actividades humanas cooperativas y comunicativas mediante las que los seres humanos progresamos realmente, aunque no sin titubeos ni errores, en nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos”.

Este planteamiento no implica que no haya verdad o que todo es relativo, sino que debemos ir descubriendo la verdad en las distintas ciencias y poniéndolas en común para poder discutir y llegar a conclusiones satisfactorias, no es la verdad la que debe ser fruto del consenso sino que el consenso fruto de la verdad.  Pero esta postura reconoce la falibilidad de nuestro conocimiento y la necesidad de el dialogo especialmente en sociedades democráticas como las nuestras.

El Principio de  no contradicción de Aristóteles expresa lo siguiente: “Lo mismo no puede ser y no ser lo mismo, en el mismo sentido, simultáneamente y con todos los matices lógicos al respecto”. Este principio enuncia que no todo puede ser relativo, porque una cosa no puede ser y no ser a la vez, esta es la condición para nuestro conocimiento, que conozcamos unidades con sentido propio, es imposible que pensemos contradictoriamente, por tanto las cosas no pueden ser a la vez verdaderas y falsas. Este principio carece de alternativa, porque es lo que da sentido a la negación  y lo que da sentido a la negación no puede ser negado. Lo que permita que exista alternativa no puede ser un elemento de la alternativa, el P.N.C. es  lo que nos permite distinguir entre opuestos, por tanto, es lo que nos permite que se  den distintas alternativas. Es necesario para establecer cualquier alternativa.

A continuación ilustraré esto con un breve ejemplo:

Caso A         Caso no A
Blanco         Amarillo
¿Por qué se distinguen estos dos términos? Porque la condición de posibilidad es que no A no puede ser simultáneamente A. Sin esta distinción no podríamos negar que fueran distintos. Este es el fundamento de toda distinción . Si el P.N.C. solo se diera en algunos casos y no en otros, tendrían que ser casos distintos y para ser distintos tendrían que ser regidos por este principio. Es un principio necesario, universal y evidente. Es por eso que las cosas no son relativas, las cosas son lo que son, no pueden ser a la vez falsas y verdaderas.

El relativismo teóricamente es una postura con poco fundamento pero muchas personas aunque saben que no todo es relativo en algunos caso afirman que  tal situación es relativa por ser la postura más cómoda ya que quieren evitar pensar o dialogar, la solución que propone Aristóteles contra los relativistas es algo drástica pero nos puede servir para darnos cuenta que muchas personas son solo relativistas por moda y cuando les conviene, pero es un estado mental que ni ellos mismos se creen, lo que dice Aristóteles es que a un relativista le pegues con un garrote y le preguntes si le dolió o no.

Lo irónico es que gran parte de nuestra sociedad vive en una contradicción evidente ya que su postura es un fundamentalismo con respecto a la ciencia y un escepticismo generalizado respecto a los valores. Si fueran de  verdad relativistas dirían que las verdades que promulga la ciencia también son relativas. No estoy diciendo que debemos ser fundamentalistas con respecto a los valores y a la ciencia, pero siempre debemos tener en cuenta que el conocimiento humano es falible y que siempre se puede conocer más ,debemos poner en común  nuestras opiniones ya que si son verdaderas estas generaran un consenso.

“El pragmatista no renuncia a la verdad, sino que aspira a descubrirla a forjarla, sometiendo el propio parecer al contraste empírico y a la discusión con los iguales”. Por tanto no debemos confundir entre el pragmatismo pluralista y el pragmatismo vulgar, ya que son posturas con desenlaces opuestos.

Debemos tener claro que el relativismo escéptico es una postura en la que no se puede vivir, ya que un escéptico convencido ni siquiera hablara porque al hablar lo haces en términos de verdad y haces un juicio afirmativo acerca de la realidad. Es cierto que hay cosas que son relativas como ciertas opiniones o gustos, pero hay cosas que no lo son como por ejemplo las verdades matemáticas. El escepticismo y el relativismo desde un primer momento son contradictorios ya que al decirme que no hay verdad esa misma afirmación es ya una verdad y al decirme que todo es relativo lo que me estas diciendo es relativo por tanto por qué va a ser verdad. Son posturas de moda por su comodidad ya que no nos meten en problemas con nadie y nos quitan el problema de debatir, es lastimoso que hoy en día sea mas importante lo políticamente correcto que la verdad.


domingo, 13 de marzo de 2011

"Vaguedad"


“Vaguedad”

La misión principal de Russel en este artículo es probar que el lenguaje humano es vago, es decir, que  las palabras que utilizamos no designan una sola cosa. A lo largo de su escrito plantea diferentes argumentos para defender esto.

Es  vital tener claro que vaguedad y precisión no son términos que se aplican a las cosas, ya que las cosas no pueden ser vagas o precisas, las cosas son lo que son.   Sino, como bien dice Russell: “ La vaguedad y la precisión son características que sólo pueden pertenecer a un representación, de la cual el lenguaje es un ejemplo”.

En nuestro lenguaje una misma expresión puede hacer referencia a un mismo objeto pero en sentidos distintos. Para ejemplificarlo un poco más,  me pondré de ejemplo, para mi padre la expresión que designa mi nombre o sea Gerardo,  no significa lo mismo que significaría para cualquier otra persona, aunque la expresión haga referencia al mismo objeto. Esta es la distinción que introdujo Frege entre sentido y referencia.

El ejemplo anterior sirve para erradicar una concepción dualista del signo en la que solo se toma en cuenta signo y significado, ya que es evidente que un mismo signo puede tener significados distintos según quien lo interprete. Este es un argumento a favor de la tesis de Russell en la que afirma que toda palabra es vaga y que no existe un sistema de signos perfecto en la que cada signo tenga un solo significado, de esta forma nos damos cuenta que la interpretación es un elemento muy importante en la comunicación humana.

Algo en lo que insistió mucho Russell es en evitar creer que porque las palabras son vagas las cosas también tienen que serlo, no debemos atribuir al mundo las propiedades del lenguaje.  Pero no por esto, estudiar el simbolismo es algo inútil, hay muchos problemas que no hemos resuelto por nuestra expresión inadecuada de ellos, y para estos si es necesario el estudio riguroso del lenguaje.

Lo que nos explica Russell es que incluso las palabras que creemos más precisas, como  las  que pertenecen al ámbito científico, en realidad son vagas.  El ejemplo que utiliza Russell, es la palabra metro, la cual se define como la distancia entre dos marcas sobre cierta vara de platino e iridio que se encuentra en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas. Al examinar esta definición nos damos cuenta que el concepto de metro no es algo preciso ya que esta distancia varia por muchos factores, como por ejemplo la temperatura.  Pero en defensa de los conceptos científicos cabe matizar que son más precisos que por ejemplo conceptos que designan cualidades sensibles.

El hecho de que nuestras categorías sean inadecuadas para nombrar la realidad no implica que en la realidad se den contradicciones. La Ley del Tercero Excluido[i] sería aplicable a nuestro lenguaje si este fuera preciso,  pero esto en ningún caso implica que en la realidad se dé un caso intermedio entre ser y no ser, es simplemente que nuestro lenguaje es incapaz de nombrar  la realidad de forma precisa. Se me ocurre un ejemplo que me parece adecuado para ilustrar esta idea, durante el día hay un momento especifico en el que no podemos distinguir si es  día o  noche y por tanto no sabemos como nombrarlo, pero esto no implica que en la realidad ese momento del día sea a la vez día y noche, simplemente nos demuestra que en muchos casos no tenemos las categorías adecuadas para aplicárselas a la realidad.

Por ultimo Russell quiso probar que incluso las nociones lógicas son imprecisas cuando se aplican a la realidad, ya que en la práctica sería un conjunto de acontecimientos lo que haría verdadero una noción lógica, pero esto es imposible de delimitar. Como seres humanos tenemos la capacidad de imaginar un sistema de signos perfecto, pero lastimosamente este no es aplicable a nuestro mundo, pero gracias a que somos capaces de apreciar la vaguedad somos capaces de apreciar la precisión, este en un motivo importante por el que debemos estudiar la lógica para tratar de adquirir la mayor precisión posible.

Para finalizar, me gustaría expresar que el ensayo de Russell ha cumplido su propósito con nota sobresaliente, ya que ha logrado demostrar que el lenguaje humano es vago pero esto no implica que la realidad lo sea. Me parece que este es un buen punto de partida para avanzar en los estudios de Lógica y de Filosofía del Lenguaje, ya que el primer paso para superar un problema es darnos cuenta que tenemos uno, es por eso que teniendo en cuenta las consideraciones de Russell podemos resolver una gran cantidad de problemas que han tenido que ver con nombrar  a las cosas por lo que son.





[i]Es un principio clásico de la filosofía y de la lógica según el cual la disyunción de una proposición y su negación es siempre verdadera”. http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_del_tercero_excluido

"Hijos de nuestro tiempo"


La primera vez que leí la frase de L. Wittgenstein: “Todo lo que puede ser dicho puede ser dicho claramente y de lo que no se puede hablar mejor callar”. Me pareció una frase corriente que poco tenía  que ver conmigo.

Hasta que un día en mi camino hacia la universidad me vino a la mente otra frase de L. Wittgenstein que el profesor Nubiola había  mencionado en clase el día anterior: “No querría con mi libro ahorrarles a otros el pensar, sino, si fuera posible, estimularles a tener pensamientos propios”. Estas otras palabras de Wittgenstein tuvieron un efecto sorprendente en mí, fueron el empuje necesario para que captara la importancia de la primera frase.

He caído en la cuenta de que las palabras de Wittgenstein ilustran perfectamente el mal de nuestro tiempo. La ciencia nos tiene acostumbrados a respuestas  supuestamente “claras” para todos sus temas, que queremos aplicar el método científico a todos los campos del saber para que nos ofrezcan respuestas de este tipo. Incluso en la filosofía exigimos este tipo de respuestas para todas las grandes cuestiones que rodean al ser humano. Todas las soluciones que no sean claras y precisas las rechazamos y las consideramos inventos.

Este ha sido mi gran problema y hasta el día de hoy no era del todo consciente acerca de ello.  Me decidí a estudiar filosofía porque pensé que me ofrecería respuestas claras y precisas para los temas que me interesaban y también tenía certeza de que aprendiendo filosofía, sabría debatir, la cual es una habilidad que siempre me ha interesado adquirir. Pero conforme he ido avanzando me he dado cuenta de que esto no es así: no podemos esperar dar respuestas precisas a los grandes problemas humanos; el hombre es un ser con una riqueza infinita y nuestra mente es demasiado limitada para abarcar toda su grandeza.

Conforme pasa el tiempo me sigo convenciendo de que estoy ante algo que me supera , que si ni algunas de las mentes más brillantes de la historia han logrado dar con soluciones acertadas en la filosofía, qué esperanza tengo yo. En ocasiones me invade una especie de desánimo  porque me pongo a pensar que jamás alcanzaré una conclusión filosófica satisfactoria, pero los temas tienen tanto que ver conmigo que me intrigan a seguir buscando una respuesta.

La ciencia por el hecho de querer ofrecer respuestas precisas ha avanzado por el método de la abstracción, es decir, solo tomando en cuenta algunos elementos y dejando otros fuera, siguiendo la lógica que entre menos elementos mayor certeza. La matemática es una ciencia que se presta perfectamente a la abstracción, porque solo toma en cuenta cantidad y posición, es por eso que es la ciencia a partir de la cual se fundamentan las demás ciencias.

Al analizar cómo funcionan las ciencias podemos llegar a comprender que aplicándole este método al ser humano dejamos fuera lo mas importante de él. En el método científico ni siquiera entra la  noción de “vida”, ya que la ciencia primera  por la que se fundamenta  el método científico solo toma en cuenta cantidad y posición. Si reducimos al hombre a esto nunca seremos capaces de comprenderlo. La ciencia funciona bien en un ámbito reducido y gracias a esto se han hecho muchos avances que nos han hecho tener una confianza casi ilimitada en el progreso científico, pero querer aplicar el método científico a todo es una locura, porque por su misma naturaleza vemos que solo toma en cuenta unos elementos y deja otros fuera por tanto es intrínsecamente contradictorio el aplicárselo a toda la realidad.

En base a estas reflexiones poco a poco he llegado a comprender que los temas  que  según Wittgenstein no se pueden hablar, claramente son los temas más importantes, porque son los que más nos conciernen como seres humanos que somos. Acerca de temas como: el amor, la religión, el perdón, etc.  Jamás podremos obtener respuestas claras y precisas ya que son temas con una riqueza inmensa y en los que cada vez podemos ir más profundo, son los temas que reflejan la grandeza del ser humano y lo poco que sabemos de él.

A nuestro tiempo lo caracteriza el buscar la claridad y  sus hijos  tratan de buscar una explicación científica a todo. Pero hay temas en los que la ciencia jamás podrá ofrecer una respuesta adecuada, porque el hombre es algo más que materia. El buen filosofo debe procurar acercar la filosofía a la sociedad para que se vuelva a captar el papel importante que esta disciplina puede ejercer en la vida de las personas y debe procurar ofrecer respuestas a los temas por los que la sociedad se pregunta.

Debemos superar la condición de hijos de nuestro tiempo y quitarnos esos esquemas mentales que nuestra época nos impone. La única forma de lograr esto es pensando por nosotros mismos. Si no lo hacemos aunque estudiemos filosofía esta nos va a parecer como algo estéril que nada tiene que ver con nosotros, podemos caer en el peligro de identificarnos más con un ordenador que con lo que realmente somos lo cual es un tesoro de riqueza ilimitada que ni nuestra mente ni nuestro lenguaje puede abarcar.


sábado, 12 de marzo de 2011

Un nuevo viaje

Con este blog empieza una nueva etapa en mi vida como estudiante, en la que intentaré publicar las cosas que escribo. Esta ha sido una iniciativa del profesor Jaime Nubiola, la cual acepto con gran entusiasmo.


Me gustaría por medio de una frase de L. Wittgenstein dar a conocer el objetivo del blog:
“No querría con mi libro ahorrarles a otros el pensar, sino, si fuera posible, estimularles a tener pensamientos propios”.


Con este blog empieza la aventura de ser razonable en el siglo XXI