miércoles, 27 de febrero de 2013

Eres lo que consumes...

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Vivimos en un mundo donde eres lo que tienes, por tanto, mientras más tengas, más eres. Nuestra sociedad te obliga cada día a cambiar, no tienes una identidad propia, tu identidad la define la moda.

La moda ha dictaminado que los que piensan son raros y los que consumen normales. En conclusión: no hay que pensar, hay que consumir. El consumo nos hará libres, porque al final la libertad es entrar al Corte Inglés y tener la posibilidad de elegir un MacBook Pro o un iPad.

El documental “Comprar, tirar, comprar” habla sobre la obsolescencia programada, que en palabras sencillas se define como la fecha de caducidad que tienen la mayor parte de productos. 



Esta fecha es muy corta, es inferior a la vida real de un producto. La estrategia es que la vida útil de los productos se acorta para que sigamos comprando. Lo duradero no es bueno para las crueles leyes del mercado. 

La estrategia de acortar la vida útil de los productos no es nueva, se le ocurrió a una persona llama Bernard London como la solución a la crisis del 29. En papel esta solución es brillante, si los productos duran poco siempre estaremos comprando. Lo triste es que London no consideró que los recursos del mundo son limitados y el consumo pretende ser ilimitado. Los recursos que malgastemos en el presente serán las carencias del futuro.

La lógica de que es bueno todo crecimiento económico causado por un consumo desmedido nos traerá consecuencias serias. Si seguimos comprando lo que no necesitamos lo pagaremos caro, muy caro.

En el documental diversos ingenieros, académicos, científicos y consumidores nos hablan sobre la obsolescencia programada. Nos explican que el impacto sobre el medio ambiente es catastrófico, los residuos de productos electrónicos se arrojan en países en vías de desarrollo. 

Es insostenible este nivel de consumo. Uno de los académicos menciona  que es ilógico que el fin de este mundo sea pedir un préstamo para comprar cosas que no necesitamos. Endeudarse para consumir es visto como algo positivo, se intenta que las sociedades crezcan por crecer, no para satisfacer las necesidades elementales.

A través de instrumentos como la publicidad se fomenta que la felicidad proviene de tener el último modelo de coche o el último electrodoméstico, se banaliza la libertad reduciéndola a mera libertad de elección.

El primer producto víctima de la obsolescencia programada fue la bombilla, los productores de las bombillas acordaron que la vida útil del objeto no debía superar las 1,000 horas, cuando hay patentes de bombillas que duran 100,000 horas pero no se comercializan. Es más, en California hay una bombilla que lleva más de 100 años funcionando.

Hay muchos casos como el de la bombilla, pero esto no es lo importante. Lo fundamental es darte cuenta que el consumo desmedido nos acabará destruyendo porque nuestro medioambiente no lo soportará. Debemos tener claro que no todo crecimiento económico es bueno.

La visión antropológica que tiene la sociedad de consumo es terrorífica, somos vistos como seres que solo sirven para saciar las necesidades del mercado. El consumo ha sustituido a una vida lograda como la fuente de la felicidad. Se ha establecido una tiranía del hombre sobre el hombre.

Los productores nos dominan a sus antojo, nos han hecho creer que adquirir el último producto es una necesidad vital. Nos han convencido de que nuestra vida no tiene sentido si no tenemos el último coche. Está lógica egoísta es lo que debemos cambiar.

lunes, 25 de febrero de 2013

Lecciones de Flipy

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Lo positivo de la figura de Flipy es que despierta la curiosidad del público por la ciencia. Además, derriba el mito de que la ciencia solo es accesible para unos pocos privilegiados. Lo negativo es que la información que ofrece es poco rigurosa y proyecta la imagen del científico loco, lo cual es problemático porque hará que la profesión no se perciba como atractiva.


Pero bueno, peor es nada. Es positivo que programas de entretenimiento y con audiencias masivas, como El hormiguero, tengan una sección de ciencia porque una sociedad que no esté al día con los avances científico se vuelve manipulable. La ciencia es un tema que en la actualidad no se puede ignorar.
Lo conveniente sería que programas como El hormiguero incentiven a sus audiencias para profundizar más en temas científicos. Se debe advertir a las audiencias que la televisión no es el mejor lugar para tratar los temas científicos porque el medio tiende a ofrecer contenidos ligeros y superficiales. Para aprender ciencia se debe volver a los libros y la televisión debe contribuir a eso.

martes, 19 de febrero de 2013

Los tratamientos psicológicos: una solución al dolor crónico


Algunas técnicas de tratamiento psicológico como la relajación o la hipnosis son remedios muy efectivos al dolor crónico

Un artículo publicado en la revista "Clínica y salud" ha explicado las ventajas del tratamiento psicológico en la cura de los dolores crónicos y detalla las técnicas más comunes que se utilizan en los diversos países.

Según el artículo, el dolor crónico es “aquel que persiste más de 3 meses”. En España afecta a 1 de cada 10 españoles, lo cual tiene un gran coste económico por las bajas laborales que conlleva. Además, en muchos casos el dolor crónico viene acompañado de trastornos psicológicos como depresión, ansiedad, etc.

Las autoras del artículo defienden que los tratamientos psicológicos deben complementar los tratamientos físicos para poder combatir de manera efectiva el dolor crónico. Pero, en España muy pocas clínicas del dolor tienen psicólogos en su plantilla.

Entre las terapias psicológicas más utilizadas para tratar el dolor crónico podemos encontrar: la relajación, el biofeedback, la hipnosis, la escritura emocional, etc. Las cuales, según las autoras del artículo, se han mostrado muy efectivas.

La relajación se basa en la idea de que el dolor provoca tensión y frecuentemente ansiedad, lo cual puede a su vez aumentar el dolor. Por tanto, la idea de las técnicas de relajación es combatir la ansiedad.

La hipnosis, otra de las técnicas que se utiliza, se fundamenta en la idea de que emociones, pensamientos y conductas son algunas de las causas del dolor crónico. Por ende, la hipnosis intenta corregir estos factores para aliviar el dolor.

Tanto la relajación como la hipnosis se pueden aplicar de manera aislada o dentro de un tratamiento multidisciplinar. Ambas han resultado más efectivas cuando se complementan con otros tratamientos que combaten el dolor crónico.

La terapia de aceptación y compromiso también se ha vuelto popular. Consiste en aceptar el dolor y comprometerse con la propia vida, lo sorprendente es que se ha comprobado que los pacientes que aceptan su dolor son los que menos lo sufren.

Sorprendentemente otra técnica que se ha desarrollado desde finales de los 80 es la escritura emocional. Pennebaker, su máximo representante, en 1986 se dio cuenta de que las personas que escribían sobre su trauma debían acudir menos a consultas médicas. Esta idea se ha aplicado al campo del dolor y los resultados han sido positivos.

Dentro de las terapias psicológicas, las más usada para combatir el dolor crónico es la terapia cognitivo-conductual. Se ha comprobado que este tipo  de terapia complementa de manera muy efectiva a los procedimiento médicos.

En este tipo de terapia se les explica a los pacientes que suele ser el dolor el que genera el malestar
anímico y no al revés, como podrían pensar.

Además, se les enseña la teoría de la puerta. La cual consiste en que hay una puerta que puede estar abierta o cerrada, es decir, el paciente debe decidir si dejar pasar el dolor o no.

La terapia intentar reconducir los pensamientos, conductas o emociones que mantienen o incrementan el dolor. Hay diversas técnicas dentro de la terapia para conseguir el objetivo, entre las cuales encontramos: la respiración y relajación, el manejo de la atención, la reestructuración cognoscitiva, etc.