martes, 31 de enero de 2012

El retorno de la derecha

Una marea azul ha arrasado en España, el Partido Popular (PP) ha conseguido mayoría absoluta en el Parlamento y ha conseguido finalmente, después de 3 intentos, que Mariano Rajoy llegue al poder. Otto Pérez ha ganado en Guatemala y Ricardo Martinelli en Panamá, estamos siendo testigos de un resurgir de la derecha.








La realidad ha podido con los socialistas en España, a esos 5 millones de parados no había donde esconderlos, la elección estaba perdida pasara lo que pasara. Zapatero es un cadáver político y arrastró a Rubalcaba hasta la muerte. España se ha vuelto un país muchos menos ideológico, Rubalcaba ya lo comprobó: su última movida fue intentar quitarle votos al PP tocando los temas controvertidos sobre los que Rajoy no quería hablar (aborto, matrimonio homosexual, etc.), y afirmando que éste iba a reformar las leyes al respecto, pero con una crisis como la actual esto es lo último que le importa a un votante, sea liberal o conservador. Fue una campaña de izquierda aguerrida, en la que la batalla estaba perdida desde el principio, la única misión era que el PP no consiguiera mayoría absoluta en el Parlamento y fracasaron.

No hay duda de que a Zapatero le ha tocado una crisis durísima, pero él pasó mucho tiempo negándola y hasta no tener la soga en el cuello no la aceptó, cuando ya era demasiado tarde. Vuelve la derecha a España, esa derecha que ha perdido tantos gobiernos en lo que va del siglo, pero poco a poco vuelve a recuperarlos. Parece que se acabó la fiesta de la izquierda, con esta crisis tan férrea a las personas les ha tocado aprender de la forma más dura que no hay almuerzo gratis, que todo lo que se recibe sin pagarlo, alguien más lo paga y que ese modelo de bienestar en cierto momento se iba a volver inviable.

En El Salvador, deberíamos tomar nota del debate entre los dos candidatos a la presidencia que tuvo lugar en España. Los salvadoreños exigimos un debate real en el que podamos escuchar propuestas sensatas. Lo que no queremos es que los protagonistas lo trivialicen y lo conviertan en espectáculo, como sucedió en algunos momentos del debate entre Rajoy y Rubalcaba. El debate español, más que un debate entre dos aspirantes a la presidencia, fue un interrogatorio de un líder de la oposición al ya presidente. Rubalcaba nunca quiso exponer sus ideas, solo cuestionar las de Rajoy con la esperanza de hacer dudar a la población sobre la sinceridad de éste. Pero con el panorama actual era una misión imposible, las propuestas de Rubalcaba caían en saco roto por haber estado en el gobierno y no haberlas implementado cuando tuvo la oportunidad.

Ojalá a Rajoy no se le olvide el principio que Zapatero si olvidó, “It's the economy, stupid”. Si la economía está bien, todo lo demás está bien. Puedes dedicarte a promover políticas sociales, puedes hablar de temas controvertidos y expresar opiniones para captar a las mayorías, pero cuando las personas ven que peligra su bolsillo, lo demás se vuelve irrelevante.

Si Rajoy llega a tener éxito con sus políticas, los demás partidos de derecha deberán tomar nota e imitar. El partido ARENA debería tomar nota sobre cómo el PP logró que se recuperara la confianza en una derecha que, como la nuestra, se encuentra tan fragmentada y débil a nivel global. También debería tomar en cuenta que el pueblo salvadoreño, al igual que el español, ya no está tan ideologizado cómo lo estaba en el pasado: los ciudadanos queremos propuestas coherentes, ya nuestro voto vale más. Señores de ARENA, ayúdennos a recuperar la confianza en su partido, nuestra situación está complicada pero si su partido no nos da señales claras entonces no tendrán una respuesta clara de parte de sus electores.

La madre patria tiene mucho que enseñarnos a todos, no debemos olvidar que en el siglo pasado eran los españoles los que emigraban a América Latina, esto nos debería hacer entrar en reflexión sobre lo que hemos hecho mal y sobre lo que hemos hecho bien, pero más que todo sobre qué queremos para el futuro.

Artículo hecho para:www.mediolleno.com.sv

viernes, 27 de enero de 2012

La perplejidad ante la vida



La vida misma, cuál será su sentido, tendrá sentido planteársela como una aventura en la que esperamos conquistar algo que nos dé plenitud, un objeto que no entendemos del todo pero sabemos que nos trasciende. La otra opción sería que al final de esta vida solo nos encontremos a nosotros mismos, sería un profundo horror, un sin sentido, sería tal como dijo Nietzsche el eterno retorno de lo mismo, la perdida de toda esperanza. Es al final pensar que la vida misma no es más que el camino hacia la muerte.

El afán de cientificismo nos ha condenado a pensar que la realidad se reduce a lo que la ciencia entendida al estilo moderno puede comprobar (lo contrastable). Somos tal como Gaudí le dijo  a Unamuno, Cíclopes que miramos la realidad con un solo ojo, nos estamos perdiendo la parte de la realidad que más llena a los hombres. Ya lo dijo el principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Las grandes verdades están ahí pero no hemos aprendido a cómo mirarlas.

Esa absolutización de la ciencia es la que nos ha mal acostumbrado a querer una respuesta inmediata para todo, a creer que lo que no se puede comprobar no existe. Nos ha quitado la curiosidad de mirar las cosas de forma distinta a los demás, nos ha llevado a pensar que las preguntas tienen una sola respuesta y un solo método (el científico). Lo que está fuera de ese método es una simple interpretación, la cuál si está envuelta con una cobertura de apariencia rigurosa y científica es tan válida como cualquier otra. La verdad que ha conmovido y ha cambiado la vida de tantos ni siquiera se asoma en este panorama.

Es curioso como muchos tienen a la ciencia por dios, a la razón científica, pero les da miedo que otros piensen. Alardean de su tolerancia pero solo toleran a los que piensan como ellos. Si no piensas y actúas como ellos estás equivocado. Te dicen que no hay verdad sin embargo defienden que su estilo de vida es el verdadero.

De estas contradicciones es de las que debemos huir, no nos podemos creer dueños de la verdad pero si pensar que en nuestra vida poco a poco podemos ir conquistando pequeñas verdades que nos van arrojando luces sobre nuestro destino.

No debemos ser personas que esperan un manual de instrucciones para saber qué pensar y cómo vivir. La vida debe ser tomada con valentía, verla con buena cara, saber que la búsqueda de algo que no trasciende nos hará mejores, aunque no podamos conquistarlo. Más importante nos dará un porqué vivir.

Grandes hombres se han declarado como grandes enamorados de la verdad. Por su afán y por el modo en que hablaron de la verdad, me inclinó a pensar que eran grandes enamorados. Solo el amor hace que no puedas parar de hablar de lo amado. El amor es el único que hace que nuestra vida sea cada día un intento de parecernos más al objeto que amamos. Es el amor a la verdad lo que mueve al mundo. Esto me hace entender el porqué se han cometido los grandes crímenes contra la humanidad y ha sido simplemente por personas que han situado la verdad en el objeto incorrecto y se han enamorado de este.  Al enamorarnos si lo hacemos de un objeto superior a nosotros nos ennoblecemos pero si lo hacemos de un peor nos hacemos mezquinos. Esa ha sido la gran crisis de la humanidad, una crisis de amor, de amar lo que no debemos.

La perdida de la verdad del panorama nos ha hecho conformarnos con pequeños triunfos y experimentos, satisfacciones pasajeras, pero que de ningún modo nos llenan. Vamos pasando por la vida, pero siempre con la inquietud de que podemos llegar a más, sabemos que la respuesta a nuestra duda existencial no es algo empírico pero nos negamos a verlo.

Es por eso que nos emocionamos cuando nos prometen el cielo en la tierra, esas ideologías con pretensiones absolutas que supuestamente nos ofrecen respuestas a nuestras grandes preguntas, las que intentan convencernos de que son los dueños de la verdad. Ese tipo de doctrinas nos ilusionan porque nos hacen pensar que viviendo conforme a ellas nuestra vida tendrá sentido. Lo triste es al final llegar a comprender que son un engaño, pero lo que si queda reflejado es que el hombre es un ser que necesita una verdad para ser feliz, no puede pasar por la vida sin unas convicciones.

La actitud de la vida debe ser de búsqueda, solo de esa manera el hombre actúa de   acuerdo a lo que es. El hombre debe primero reflexionar  sobre quién es y luego buscar lo que le dará sentido a quién es. En ningún caso debe conformarse con conquistar pequeñas verdades en el terreno de lo científico y contrastable. El hombre debe intentar conquistar verdades en el terreno de las cuestiones que lo asustan pero a la vez lo ilusionan, sobre las únicas que le quitan el sueño, es una vida dedicada a la búsqueda de las respuestas a las grandes preguntas una vida que merece la pena ser vivida. Qué orgullo sería poder llegar al final de nuestra vida y poder decir: ¡valió la pena!

Les dejo el corto de Victor Erice que da mucho que pensar sobre la vida. 




martes, 24 de enero de 2012

Soñar para no llorar



Soñar con un 2012 mejor. Eso es lo que nos queda después de un 2011 que ha cerrado de forma desastrosa; un año que nos ha dejado tantos problemas y ninguna solución aparente. El Salvador entra a este nuevo año con la cabeza baja y el corazón herido.



Un 2011 que cerró con la designación de un nuevo Ministro de Seguridad, quien debe hacer que El Salvador recupere la esperanza y pierda el miedo al crimen. No importa el color político, cuando hay vidas humanas en juego todos soñamos con que el General tenga éxito. Si se logra reducir la tasa de homicidios, la solución de los otros problemas se verá como algo real: el problema de seguridad es la primera barrera que se debe superar.


En este 2012, soñamos con que nos podamos sentir orgullosos de nuestros diputados y no que sigan siendo las burlas de las redes sociales por llegar a las plenarias bajo efectos de sustancias “desconocidas” o por cobrar viáticos y no ir a los viajes. El 2012 nos ofrece la oportunidad histórica de elegir por primera vez de forma directa a nuestros representantes, es el momento ideal para hacerles saber que a diferencia de cómo creía Luis XIV, el Estado no son ellos y su partido, el Estado somos nosotros. Es el momento de hacerles saber que no seguiremos tolerando los abusos y el despilfarro de recursos públicos, hoy los diputados ya no responderán al partido, responderán a los salvadoreños.











Soñamos con que lo que haya en la Asamblea sea un verdadero debate, donde se escuchen razones no al hígado o al dinero. No podemos seguir permitiendo que nuestros representantes piensen que apoyar a un rival político es siempre un error. Bajo esa óptica es imposible construir un país. Ya lo decía el filósofo Robert Spaemman: “La democracia vive de la fe en la posibilidad de un entendimiento racional”. Soñemos con que nuestros representantes entiendan que no basta con que el partido contrario diga una cosa para que ellos sostengan la contraria, sin siquiera escuchar razones. Al final de todo somos seres humanos y somos capaces de entendernos entre nosotros, aunque algunos se esfuercen por demostrar lo contrario.


Soñamos con que esta sea una época de campaña electoral civilizada, donde se gaste de acuerdo con la situación que vive el país. Soñamos con que los nuevos alcaldes y diputados rompan con el esquema de proponer soluciones populistas y hacer alarde de ellas, en lugar de actuar con visión de futuro y proponer soluciones reales. Soñamos con que la izquierda y la derecha se puedan poner de acuerdo en algo más que en condenar a la Iglesia Católica por derribar un mural, como bien dijo Paolo Lüers.


Soñamos con que el presidente Funes nos dé el ejemplo sobre cómo ser austeros en tiempos de crisis, ya que este año fuimos testigos de un gasto desmedido por parte de Casa Presidencial. Para esto, nuestro mandatario debería por lo menos creerse sus propias campañas, en las que hace alarde sobre como él piensa y siente como la gente…


Soñamos con que finalmente este sea el año en que los corruptos entiendan que el robar más no los hará más y que si supieran las ventajas de ser justos, por simple picardía se harían justos. Soñamos con que este sea el año que nos haga recuperar la fé en los políticos y en las personas, el año que nos muestre que todavía hay ideales y personas por las que vale la pena luchar. El año en que volvamos a creer que no solo el interés económico mueve al mundo, sino que hay algo más. No queda otra que soñar con un El Salvador mejor para creernos que las cosas pueden cambiar, por algo hay que empezar…












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