viernes, 16 de diciembre de 2011

Entrevista a Ana Marta González

Ana Marta González, profesora de Principios, virtudes e instituciones de la Universidad de Navarra:


“Algunas personas creen que para ser tolerante hay que ser relativista”


“Es evidente que desde los años de la transición hasta la actualidad ha habido un avance en el tema de la tolerancia en España”

“No debemos confundir el exigir tolerancia con un modo de pedir que me dejen decir las barbaridades que yo quiero”

“A algunas personas les resulta molesto que el Papa sostenga unos principios y hable de ellos”

Ana Marta González tiene una mirada penetrante y una forma de hablar capaz de convencer hasta al más escéptico, desde ya algunos años imparte en la Universidad de Navarra, en la que se licenció y doctoró, las asignaturas de Ética y de Principios, virtudes e instituciones. Tiene 42 años, pero su corta edad no le ha impedido contar con una gran experiencia académica y el haber publicado gran cantidad de libros y artículos. Además de las asignaturas ya mencionadas, imparte cursos en el programa de doctorado de Filosofía sobre la ley natural y sobre la relación de moral, política y derecho.

-Escuchamos hablar mucho acerca de la tolerancia e incluso vemos como diversos políticos la utilizan para hacer campaña, pero, ¿qué es la tolerancia?

-En principio la tolerancia es una virtud, pero no es la más alta, estrictamente hablando es tolerancia del mal, el cual en principio lo rechazamos, si en ocasiones lo toleramos es por algo que merece la pena, como podría ser la convivencia, pero por conservar la buena convivencia no lo podemos justificar todo, en ocasiones debemos rechazar el mal aunque quiebre un consenso.

-Desde que en 1995 la ONU celebró el año internacional de la tolerancia, ¿cree qué en España ha habido un progreso en este tema?

-Nuestro políticos han tenido que renunciar y limitar sus pretensiones para lograr un consenso, sin el cual no podríamos edificar nuestra sociedad, es evidente que desde los años de la transición hasta la actualidad ha habido un avance en el tema de la tolerancia en España.

-¿Qué significa exigir tolerancia?

-Depende de quién lo exige, hay que ver tolerancia de qué, una cosa es el respeto que hay que dispensar a todo ser humano, respeto que abarca sus opiniones mientras no lastimen la honra y la fama de otro, pero no debemos confundir el exigir tolerancia con un modo de pedir que me dejen decir las barbaridades que yo quiera.

-¿Por qué considera que el Papa es tachado en ocasiones de intolerante?

-El Papa y diversas figuras eclesiásticas son tachados de intolerantes en ocasiones por una confusión llamativa, algunas personas creen que para ser tolerante hay que ser relativista, la cual es una postura en sí mismo contradictoria porque el que exige tolerancia ya está sosteniendo un principio y al menos ese principio no lo considera relativo. A algunas personas les resulta molesto que el Papa sostenga unos principios y hable de ellos, porque consideran que la tolerancia incluye dar carta de igualdad a todas las opiniones. Pero quien tiene unos principios no puede considerar todas las opiniones como iguales, otra cosa es que respete todas las opiniones.

-¿Considera una muestra de intolerancia no poner en igualdad las distintas formas de convivencia con el matrimonio?

-No, el matrimonio es una forma de convivencia específica, tratar de equiparar cualquier forma de convivencia al matrimonio es un error de concepto. Me parece que el intentar equiparar las distintas formas de convivencia al matrimonio obedece a un motivo más pragmático, se buscan unas ventajas fiscales, y en este caso no tendría dificultad en admitir una serie de uniones de hecho que no hagan referencia a la sexualidad, pero me parece que fiscalmente no serían viables.

-¿Podríamos decir que en una sociedad domina la tolerancia cuando sus miembros no expresan sus opiniones por el temor de herir a alguien?

-No, en este caso en lo que entramos es en lo que han llamado la Espiral del Silencio, lo cual es el temor que experimentan los individuos o grupos a la hora de exponer una opinión disonante con lo que les parece que es la opinión mayoritaria, aunque a lo mejor la opinión mayoritaria es otra, pero como ellos piensan que la opinión mayoritaria es esa, tienen miedo, lo único que causa es que lo que efectivamente era una opinión minoritaria se convierta en una mayoritaria por miedo. Es un miedo a ser excluido en la conversación con los iguales y supone una verdadera falta de libertad.

-¿ Hay en esta sociedad una práctica razonablemente intolerable?

-Sí, hay muchas consideradas intolerables, excepto por la minoría que las practica, el terrorismo en general es considerado intolerable. En estas reacciones ante prácticas intolerables podemos reconocer valores universales, a todos nos indigna que en la crisis actual haya muchas personas que se forren a costa de esta, mientras hay millones en el paro. Sinceramente creo que tenemos más cosas en común que cosas disonantes, aunque la fragmentación social sugiera otra cosa. Hay muchas diferencias , no cabe duda, pero es mucho mayor el terreno común, sino ni siquiera habría una sociedad.

¿Cree que hay que ser tolerante con las personas o con las opiniones?

-Las personas hay que respetarlas, luego se toleran sus opiniones y actitudes equivocadas, porque el objeto de la tolerancia es lo erróneo, la persona no es lo equivocado, a la persona se le respeta por lo que es, no por cómo piensa o cómo vive.

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