sábado, 16 de abril de 2011

Volvamos a los orígenes




Podemos pensar como en la actualidad los temas de la filosofía han perdido todo interés humano debido al grado de abstracción que han alcanzado. Se puede considerar la imagen del filosofo moderno como: una persona que trabaja en un laboratorio examinando el cerebro de una rata para compararlo con el del hombre o como un loco que vive en las nubes lo cual es triste. Es una u otra visión ya no hay un término medio.

Hoy en día al parecer las cuestiones que interesan a la filosofía ya no interesan a las personas.  A ésta le puede cautivar las relaciones entre mente y cerebro o la lógica. En cambio a nuestros conciudadanos estos temas no les interesan.

Al parecer la filosofía con su cambio al método científico ha dejado de interesarse en las grandes cuestiones que siempre ha tratado como: el amor, la vida y la religión.  Los cuales son temas que abarcan al ser humano en toda su grandeza y de las cuales no podemos obtener respuestas claras. Estos temas que la filosofía ha dejado de lado son los que le interesan a la sociedad, ya que son los temas sobre los que las personas conversan.

Esta nueva filosofía en su afán de dar respuestas concretas y certeras, siguiendo el ejemplo del primer Wittgenstein quien afirmaba: “Todo lo que puede ser dicho puede ser dicho claramente y de lo que no se puede hablar hay que callar”. Ha dejado de lado lo más importante del ser humano, lo cual no tiene una respuesta definitiva, es un campo en el que siempre se puede ahondar más, es un misterio del que siempre podremos ir sacando más diamantes.  Pero el afán de cientificismo ha hecho que la filosofía pierda el contacto con el ser humano y ha olvidado que en el fondo todos somos humanos y  que los humanos queremos una visión global, no fragmentada de la realidad. Es clave el entender que el método científico no se puede aplicar a todo, para entender el rol del filosofo, quien debe dar respuestas siguiendo un método distinto. En toda la historia de la humanidad siempre se ha soñando con un sistema que nos ofrezca un explicación global, la filosofía de Hegel fue un intento de esto. Recuperemos esa afán de querer dar una explicación a todo, porque ser filósofo tiene mucho que ver con esa actitud de búsqueda, mucho más que con simplemente haber estudiado la carrera.

La mayor parte de la población ha sustituido la filosofía por el arte y la literatura, porque estas ramas son las que ahora se dedican a dar respuestas a las grandes interrogantes, en cambio la filosofía les parece algo abstracto y que sólo interesa a los filósofos.

 La solución a este problema, que radica en parte, con el empleo de un vocabulario relacionado con cuestiones muy técnicas y despegadas de lo cotidiano del hombre, puede estar en un filosofo que no sólo piense sino que se exprese y se comunique hábilmente. Dicen que lo más difícil en filosofía no es escribir para tus colegas sino escribir para que te entienda cualquier persona. Lo que nosotros proponemos es un retorno de la filosofía hacia el gran Sócrates quien se dedicaba a hacer a otros pensar y se preocupaba por el ser humano corriente y por sus preocupaciones. Entendió que los problemas de la filosofía eran los problemas de los seres humanos.

El buen filósofo que nosotros proponemos es aquel que preocupándose por los interrogantes y problemas de sus conciudadanos, intente aportar luz y soluciones razonables a estos. Es decir, debe dar respuestas de manera sencilla para guiar a los otros por el sendero de la razonabilidad. Esta es la misión del filósofo moderno, el poder guiar a la sociedad. En un mundo que ha prescindido de Dios las personas están en busca de explicaciones y de encontrar un sentido a su vida.

Asimismo, consideramos que anteriormente existían personas con una formación más completa y con una mente enciclopédica, como por ejemplo Leibniz, que aunaban distintos campos de conocimiento. Sin embargo, en la actualidad, el saber está parcelado en diversos ámbitos y esto hace que en ocasiones al considerar de manera aislada un campo del saber, este puede resultar desgajado de la realidad. Por tanto, nosotros pensamos que la apasionante tarea del filosofo consiste en dar coherencia y unidad a estos distintos saberes poniéndolos en relación con los intereses del hombre.  En mostrar que es la ciencia la que se subordina al hombre y no viceversa. Si no se logra esto el conocimiento cada vez más va a ir perdiendo el contacto con el hombre.

El método científico por medio de la abstracción indudablemente ha logrado progresos y ha mejorado nuestra calidad de vida. El problema surge cuando caemos en un reduccionismo y se lo queremos aplicar a toda la realidad lo cual es intrínsecamente contradictorio. La revolución filosófica que proponemos debe mostrar esto, que no somos simplemente materia que se reduce a cantidad y posición, que somos personas únicas e irrepetibles con una dignidad que sobrepasa a la del universo. Como filósofos que somos interesémonos por la gente, porque la sociedad está en busca de respuestas, en una sociedad tan relativista, las personas necesitan un criterio fijo por el que guiarse, seamos esos guías que necesitan.

Elaborado por:
Gerardo Torres
Helena Ciaurriz

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